abuso1La Dirección General de Escuelas decidió  separar de su cargo a la directora de la escuela en donde una alumna denunció haber sido abusada sexualmente por once compañeros dentro de un aula.

Los once acusados recibieron 15 amonestaciones, por lo que
siete de ellos, que ya acumulaban sanciones previas, quedaron
libres y deberán alejarse del colegio.
Los cuatro restantes podrían continuar en el establecimiento,
aunque los padres de la denunciante insistirán para que todos
queden libres, caso contrario no permitirán que retorne a clases
la chica.
Al justificar la separación de la directora Adriana Lauro, las
autoridades educativas provinciales le cuestionaron que no
preservó la «integridad mental y física» de los alumnos
involucrados en el caso que estudia la justicia.
Siete de los alumnos acusados se negaron a presentarse ante la
Justicia a declarar, para preservar su identidad y evitar el
contacto con la prensa.
Rafael Herrero, abogado de los acusados, afirmó que sus
defendidos «no tocaron» a la joven, aunque reconoció que
existieron «palabras agraviantes» hacia la chica.
«No hubo acercamiento físico o abuso sexual, sí existieron
palabras agraviantes», intentó justificar Herrero en declaraciones
reproducidas por el diario Uno de esta ciudad.
«La causa está caratulada demasiado grave para lo que es la
denuncia y para lo que es el hecho en sí», afirmó.
En tanto, reiteró que sus jóvenes defendidos no tuvieron
«ningún tipo de participación en ningún tipo de abuso sobre la chica».
Los alumnos de la escuela Félix Pesce Scarso acusados de
abuso debían presentarse en el Segundo Juzgado de Instrucción,
que es subrogado por la jueza Delia Sánchez, por la denuncia que
pesa sobre ellos por «abuso sexual agravado por la participación
de dos o más personas», y que tiene una escala penal que va de
los 8 a los 20 años de prisión.
El único de los jóvenes acusados que tiene 18 años cumplidos
espera a que el juzgado acepte el pedido de eximición de prisión
que presentó el abogado que los defiende, mientras los otros tres
son inimputables por tener menos de 16 años.
El abogado de la víctima, Diego Seoane, aseguró que el abuso
existió y denunció que los padres de la chica la llevaron al
cuerpo médico pero no la quisieron atender.
Asimismo, recalcó que la chica tiene marcas y moretones que
comprueban que fue sometida por los chicos, según su propio
testimonio, «sobre una mesa», dentro del aula de la escuela.
Allí, según la denuncia, alguno de ellos le mostró a la chica
dinero y le preguntó «¿cuánto cobrás?» por tener sexo con todo el
grupo.
La chica ignoró la obscena propuesta y allí los 11
supuestos atacantes se dividieron los roles: mientras unos
cerraban la puerta del curso y vigilaban que no viniera nadie,
otros tomaban por la fuerza a la alumna, la tiraban sobre el
escritorio del docente y la comenzaban a manosear.
La agresión cesó cuando otra alumna llegó casualmente al aula
y salió en defensa de la víctima, amenazando a sus agresores con
denunciarlos ante las autoridades del colegio.
La titular de la Dirección de Orientación y Apoyo
Psicopedagógico (DOAP), María Eugenia Carbonari -responde a
Puelles-, había dicho que la alumna de 16 años que denunció haber
sido forzada y manoseada por un grupo de 11 alumnos de entre 15 y
18 años (al final se constató que eran 9) habría estado
participando con ellos en «juegos libidinosos» que luego no supo
cómo detener.

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