En Unión recordaron el pasado sabalero de Ramírez y lo insultaron parejito: Tito hizo el 1-1, erró un penal, se peleó con un compañero y le dio a Kudelka.

No bien pisó la cancha, tuvo conciencia de lo que iba a vivir: un silbatina firme y pareja hizo temblar la tarde santafesina. El destinatario era Rubén Ramírez. El motivo, uno de los tantos signos de la pasión nacional, fue el pasado del goleador en la vereda de enfrente, la de Colón, palabra prohibida en Unión. Una lluvia de insultos, además, fue la cortina en cada intervención del delantero. Y fue una novela al final, porque Tito hizo todos los méritos para no pasar inadvertido: convirtió el gol del empate, tiró afuera un penal que pudo haber sido el de la victoria, se peleó con un compañero y, por si no alcanzara, en los vestuarios sacudió a Frank Kudelka.

Para ordenar el rompecabezas, lo mejor es alinear las piezas cronológicamente. Al minuto de juego, Ramírez fue amonestado por un cruce con Pérez. No sería nada de otro mundo, salvo por una perlita: el punta sumó la quinta tarjeta y no podrá jugar ante Newell’s. La historia continuó con el 1-1: luego de una serie de rebotes tras una pelota parada, Tito metió la cabeza, la pelota dio el travesaño, picó dentro del arco y chau, a gritarlo como si fuese el último de su vida. Cuando se iba al entretiempo, se cruzó con su compañero Gonzalo Cabrera: lo pararon Ibáñez y Villar. ¿Qué pasó? Nadie quiso hablar del tema. Con códigos.

A los 15’ del segundo tiempo, desvió un penal que dio en el palo. “Lo quise asegurar y le pegué fuerte y mal. Me voy con mucha bronca”, contó Ramírez. Luego de esa manchita, tuvo otra vez la victoria pero cabeceó solo a las manos de Limia…

Cuando le preguntaron si coincidía con Kudelka de si el empate fue justo, tiró con todo: “Con ese señor no coincido en nada”. Y no explicó por qué.

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