Aunque todavía camine lejos de su versión ideal, aunque le cueste imponerse en el mano a mano con los rivales, Riquelme resulta híper valioso para este Boca que busca escaparle a la crisis futbolera. En Santa Fe, ante Colón, quedó más que en evidencia. Vaya si aportó Román con un par de pases diferentes, con algunas pausas justas y con la exactitud de su pegada en ese tiro libre que derivó en victoria. Ahora, el domingo, en el durísimo examen de ratificación nada menos que ante el puntero Estudiantes, lo que produzca el 10 volverá a ser clave. Por eso en Boca lo cuidan . Apenas siente un dolor, como en la práctica de ayer, afuera. Todo para no arriesgar. Y es lógico: Riquelme acaba de completar dos partidos seguidos por primera vez desde la complicada operación de osteocondritis en la rodilla izquierda.

La idea de Julio Falcioni es que Román juegue y juegue. Ahora que sumó días de entrenamiento y fortaleció la musculatura de la pierna operada, busca la continuidad del 10 . Así, en los ensayos, lo protege. Por eso ayer, apenas manifestó que sentía dolor en el muslo izquierdo por una paralítica sufrida ante Colón, el técnico mandó a Román a realizarse trabajos kinesiológicos, por supuesto con una previa charla con el doctor José Veiga, quien en el parte médico informó que la lesión del crack es un traumatismo.

Todos en el cuerpo técnico de Boca dicen que habrá Riquelme sin problemas ante Estudiantes . Es más, si hoy no aparece con ninguna sorpresa, el 10 arrancará la práctica de fútbol como todos, integrando la misma formación que venció a Colón: Lucchetti; Calvo, Cellay, Caruzzo, Insaurralde, Clemente Rodríguez; Chávez, Somoza, Erviti; Riquelme; Palermo.

Desde el 18 de mayo de 2010, cuando entró al quirófano envuelto en dudas por una lesión que a varios futbolistas retiró, Riquelme había regresado con 90 minutos ante Argentinos, pero en la fecha siguiente sólo estuvo un tiempo ante River, Superclásico que jugó lesionado desde los 5 minutos.

Después, Román volvió contra Godoy Cruz, en la Bombonera, en el arranque de este Clausura, pero en el partido posterior ante Racing miró desde afuera por un problema en el tobillo . El retorno se postergó aún más porque el DT lo bajó de All Boys por razones físicas y por los desafíos públicos del 10. Encima, luego padeció una sinovitis en esa maldita rodilla.

Con los 180 minutos que encadenó ante Olimpo y Colón, el 10 pudo redondear dos partidos enteros y consecutivos recién ahora, 313 días después de la operación.

Estos dolores en el muslo izquierdo, al menos por ahora, no preocupan tantoporque no derivan de la operación, sino de un golpe. Igual a Riquelme se lo observa con lupa. Se entiende: con un futbolista así, aunque no se halle pleno, siempre es más fácil bajarle la persiana a una crisis.

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