Reducir la cantidad y frecuencia de los eructos del ganado es un paso importante para combatir el cambio climático, ya que estos eructos contienen una enorme cantidad de metano (CH4), uno de los gases que generan el efecto invernadero.

Por eso, científicos británicos presentaron un estudio en el que señalan que cambiar su dieta podría ayudar a reducir estas emisiones en hasta un 33%.

Y esto es clave porque el metano tiene 23 veces más capacidad de atrapar calor que el dióxido de carbono.

El estudio de las universidades de Reading y Aberystwyth en Gran Bretaña destaca que alimentar el ganado con hierbas que contienen altos niveles de azúcar puede reducir las emisiones de metano en 20%.

La investigación encontró que aumentando de 25% a 75% la proporción de maíz que se usa en la dieta reduce las emisiones en 6%, en tanto que la avena lo hace en 33% para el caso de las ovejas.

«Cambiar la forma como alimentamos a los animales puede hacer una gran diferencia en el medio ambiente», señaló Jim Paice, ministro de agricultura del Reino Unido. El estudio fue encargado por el Departamento para asuntos rurales y del medio ambiente de este país.

El tema será analizado en la conferencia anual de la Sociedad Británica para el estudio científico de los animales (BSAC por sus siglas en inglés) que se realiza esta semana en Gran Bretaña.

Liam Sinclair, profesor de la universidad Harper Adams de Shropshire, y miembro de la BSAC, dijo a BBC Mundo que una vaca lechera expulsa cada día cerca de 500 litros de metano.

Sinclair señala que contrario a las creencias populares, este metano es expulsado a través del hocico en forma de eructo y no por la parte trasera como flatulencia.

En busca de alternativas

Desde hace años, científicos de todo el mundo se han avocado a investigar diversos métodos para reducir las emisiones de metano del ganado, sin hallar una solución económica y prácticamente viable.

Incluso en Canadá, se ha explorado el cruce entre ejemplares eficientes para producir una descendencia que expulse menos metano.

En Australia, otros investigan si hay un vínculo genético en las ovejas que producen menos de este gas en relación con otro grupo que produce más, una información que podría utilizarse para ayudar a criar un tipo de ovino amigable al medio ambiente.

Casi el 10% de los gases de efecto invernadero en Australia provienen del ganado, mientras que para Nueva Zelanda es un 43%.

Pero cada vez más estudios centran la atención en qué tipo de alimentación podría reducir estas emisiones.

Una de las alternativas que están explorando los productores agropecuarios en el Reino Unido es el uso de la linaza para alimentar a las vacas, que según estudios de la Sociedad Británica para el estudio científico de los animales puede reducir las emisiones de metano en hasta un 40%.

La linaza promueve el crecimiento de bacterias en el estómago de la vaca que reducen la cantidad de aire fermentado que expulsa el animal.

Sinclair señala que reducir la emisión de metano sería beneficioso para los productores agropecuarios, porque ayudaría a producir más carne y más leche.

«Cerca del 10% de la energía contenida en los alimentos que consume la vaca es expulsado en forma de metano. Esto implica energía que la vaca no usa en la producción de leche y carne, de manera que si reducimos la emisión de ese gas, eso resultaría en una mayor producción».

La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) estima que en su conjunto el sector ganadero representa un 9% de las emisiones de carbono y un 37% de las de metano.

El año pasado, la FAO propuso la adopción de un impuesto a las emisiones provenientes del sector ganadero como parte de una serie de medidas para reducir el impacto ambiental del sector.

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