El hombre de 36 años terminó con heridas de consideración tras ser golpeado por cinco hombres en una plaza.

Un hombre denunció que una patota de cinco jóvenes golpeó brutalmente a su hijo de 36 años que padece un retraso madurativo, en una plaza de la ciudad neuquina de Centenario.

El hecho ocurrió el domingo pasado cuando Juan Marcelo Garrido, que padece de un retraso madurativo, salió como todos los días a caminar por la plaza Soldado Ávila en Centenario hasta que tuvo un entredicho con una joven mujer. «¿Qué mirás, gordo de mierda?», le dijo la joven ante la mirada de Juan, que tiene 36 años y dificultad para expresarse con claridad.

Ante la recriminación, Juan le contestó que no la estaba mirando y comenzaron a discutir hasta que en un momento, la chica llamó por teléfono a su pareja y a los pocos minutos el hombre arribó a la plaza junto a otros cuatro jóvenes, contó Marcelo Garrido, el padre de la víctima.

«Lo patotearon en la plaza. Lo cagaron a palos, hasta lo podrían haber matado», expresó a un medio local citado por la agencia Noticias Argentinas el padre sumamente indignado por lo sucedido, tanto por la actitud de ese grupo de jóvenes como de la Policía porque no los detuvo.

Si bien no es la primera vez que se pelea con alguien, nunca lo habían atacado de esa forma. «Como le cuesta hablar, desde chico los pibes lo cargan y él se enoja, pero yo siempre le digo que no los encare», detalló el papá.

Al ser consultado sobre si realizó la denuncia policial, Marcelo contó que luego de que su hijo llegara todo ensangrentado a su vivienda, en el barrio Juan Manuel de Rosas, y le contara lo sucedido, de inmediato se dirigieron a la Comisaría Quinta. «Llegó lleno de sangre a la casa. Volvió solo, porque no perdió el conocimiento. Ahí fuimos a la plaza, pero no quedaba ninguno de los agresores. Así que lo llevé a la comisaría y de ahí al hospital. Pero la Policía no hizo nada, ni siquiera los fue a buscar», sentenció Garrido, aún enojado por el accionar policial.

El hombre recordó que los efectivos le dijeron que no podían detenerlos sin una orden judicial porque estaban dentro de sus viviendas, dejando claro que los agresores están identificados. Tras esa respuesta, el padre del herido fue hasta la fiscalía y recurrió a los medios de comunicación para exigir justicia por el violento ataque que sufrió su hijo. Además, detalló que para «salvarse», la joven radicó una denuncia en la Policía por acoso. «No digo que mi hijo sea un santo, así él le haya dicho algo a la chica, no tenían por qué pegarle de esa forma», concluyó el hombre.

Tras la fuerte golpiza, Juan está en reposo en su casa y debe concurrir todos los días al hospital para las curaciones. Como consecuencia de los golpes y patadas, resultó con una herida cortante en la frente, que requirió ocho puntos de sutura, y una fractura de cráneo, tal como determinó un médico forense que lo examinó. Además, tiene moretones en los ojos que le dificultan la visión, aunque «él dice que ve bien», confió el padre.

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