Ante la decisión del gobierno japonés de ordenar el miércoles un mayor control de todos los reactores nucleares del país para asegurarse no van a registrar los mismos problemas que los de la central de Fukushima, la firma operadora de la planta decidió desmantelar cuatro de los reactores más peligrosos.

Japón tiene más de 50 reactores, todos los cuales se encuentran al borde del mar, en un archipiélago cuya superficie total está amenazado por los movimientos telúricos.

La central Fukushima 1, en el noreste del país, enfrenta una situación grave. La alimentación eléctrica quedó cortada a raíz del terremoto y el maremoto, los grupos electrógenos fueron cubiertos por el agua y los dispositivos de enfriamiento dejaron de funcionar, provocando el recalentamiento del combustible, explosiones y escapes radiactivos.

Después de estudiar los mecanismos y las lagunas que condujeron a esta catástrofe, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria exige que todos los reactores en actividad sean controlados rápidamente y que se tomen disposiciones para reducir los riegos de que se reproduzcan estos accidentes.

Las instalaciones que actualmente están detenidas o en construcción no podrán ser explotadas sin haber sido controladas, declaró el ministro Banri Kaieda durante una conferencia de prensa transmitida parcialmente por la televisión.

Su Ministerio exige que se realicen ejercicios para entrenar equipos destinados a enfrentar situaciones de emergencia.

También deberán adoptarse medidas para proteger las fuentes de alimentación eléctrica de socorro así como una forma de enfriar los combustibles, sobre todo en las piscinas de desactivación.

Banri Kaieda insistió en que Japón difícilmente podrá arreglárselas sin electricidad de origen nuclear.

El nivel de yodo radiactivo en aguas del mar cercano a la central nuclear de Fukushima supera 3.355 veces el límite de seguridad, lo que supone la concentración más alta hasta el momento, informó hoy la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón.

Las muestras tomadas ayer a 330 metros al sur de una salida de agua próxima a los reactores 1 a 4 de la central revelaron un fuerte incremento del isótopo 131 del yodo con respecto al fin de semana, cuando llegaron a ser 1.850 veces superiores a lo normal.

A 50 metros al norte de la central, cerca de los reactores 5 y 6, el nivel de yodo radiactivo detectado ayer era 1.262 veces superior los estándares legales, también el registro más alto hasta ese momento.

El isótopo 131 del yodo se degrada a la mitad en ocho días, por lo que el peligro de que afecte a la vida marina en la zona es bajo, según la Agencia de Seguridad Nuclear, que recordó además que no está permitido pescar en las aguas cercanas a la central.

Los técnicos de Tokyo Electric Power, operadora de la planta de Fukushima Daiichi, están estudiando varios modos para evitar que la radiactividad se filtre al mar, especialmente los isótopos más longevos del yodo o el propio plutonio.

La Agencia de Seguridad Nuclear dijo hoy que no hay peligro para las personas, ya que un radio de 20 kilómetros alrededor de la central está evacuado y porque el yodo 131 se diluirá y degradará progresivamente en el océano.

Fuente: AP

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