Más de 30 países, representantes de la ONU, la OTAN y la Liga Árabe mantienen desde las 8.30 una cumbre en Londres. Discutirán las operaciones militares, la ayuda humanitaria en la zona de conflicto y prepararán el terreno para un futuro sin Khadafi.

Apenas unas horas antes de que se abriera la Conferencia de Londres sobre Libia, la oposición a Khadafi recibió un respaldo político público al entrevistarse el jefe del Foreign Office y anfitrión de la conferencia, William Hague, con el enviado especial del Consejo Nacional Transicional Interino Libio, Mahmoud Jabril. Jabril, que no asiste oficialmente a la cumbre diplomática, tiene previsto entrevistarse luego con la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton -con la que ya se reunió el pasado día 15 en París-, y con el primer ministro británico, David Cameron.

Los representantes del movimiento rebelde han garantizado la celebración de elecciones justas sin la presencia del dictador. Su aspiración principal es crear un «Estado moderno, libre y unido», según un comunicado divulgado antes del inicio de la cumbre.

Los países aliados que atacan e intervienen Libia se reunen en Londres para discutir la situación de las operaciones militares, la ayuda humanitaria a la población y preparar el terreno para un futuro sin Khadafi.

A la cumbre asisten delegaciones de más de 30 países, representantes de Naciones Unidas, la Unión Africana, la OTAN y la Liga Árabe. Es decir, las organizaciones que respaldan y, en el caso de la Alianza Atlántica, dirigen los ataques aéreos contra el régimen libio. Pero por encima de todo la reunión busca transmitir una imagen de unidad tras los titubeos iniciales sobre quién debía asumir y por cuánto tiempo el costo y liderazgo de la intervención.

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