Nadie sabe dónde está el gobernador y crecen los rumores sobre una crisis en el oficialismo. Buzzi y su vice, Mac Karthy, enfrentados. Lo cierto es que el gobernador está ausente y nadie sabe bien dónde se encuentra y qué está haciendo.

Dos más dos siguen siendo cuatro, aún en la particular aritmética dasnevista. Ese dato duro, por decirlo de alguna manera, se lo recordaron al gobernador Mario Das Neves los apoderados del Frente para la Victoria y de la Unión Cívica Radical cuando advirtieron que en el conteo pejotista 88 votos se convirtieron en 888.

Enterarse de que los “números” que le acercaba su hijo Pablo (Das Neves) eran “truchos” y que además los habían descubierto, fue una suerte de desafío a la estabilidad emocional del mandatario provincial. Algunos dicen que no pudo superarlo y que anda desconcertado, tal vez en Buenos Aires, buscando el rumbo perdido.

Como la política es impiadosa, ni siquiera se ofrecieron a asistirlo sus antiguos amigos, en especial Eduardo Duhalde, Felipe Solá y Francisco de Narváez. ¿Qué pasó con Martín Lousteau, Miguel del Sel y Agustín Pichot? Ahora nadie lo conoce, y para peor, en la Capital Federal, La Cámpora lo recibió con carteles que expresan una condena inconveniente para un político que soñaba ser presidente: “Das Lástima”, le dijeron los muchachos K, apelando al ácido ingenio propio de la política y del fútbol.

Algunas fuentes dejaron trascender anoche que desde el duhaldismo le habrían aconsejado ofrecer una señal impactante: concretamente, que oficialice su retiro de la carrera presidencial y que anuncie la renuncia de su esposa Raquel Di Perna y de su hijo Pablo a los cargos de diputada y concejal de Trelew respectivamente. “Quizás por esa vía logre reconciliarse con la sociedad”, se esperanzó un dasnevista para quien el “proyecto familiar” fue la rendija por donde se escurrió la energía política del Modelo Chubut.

Lo cierto es que el gobernador está ausente y nadie sabe bien dónde se encuentra y qué está haciendo. Mientras tanto, la conducción política del gobierno chubutense está en manos de su hijo y de su “sobrino político” Daniel Taito –quien ofició de jefe de campaña de Martín Buzzi–, ex subsecretario de Información Pública, y principal sospechoso en una denuncia penal que efectuó el radicalismo por el manejo de 800 millones de pesos de publicidad oficial.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here