Imagen satelital de la planta nuclear donde se aprecia la nueva fuga de material radiactivo

Un operador de la central nuclear de Fukushima reconoció hoy que encontraron plutonio fuera de uno de los reactores de la planta, aunque aseguró que no es dañino para la salud humana.

Diecisiete días después de que un terremoto y posterior tsunami dañara seriamente la central nuclear japonesa, los ingenieros continúan luchando a contrarreloj para controlar la planta. Sin embargo, los avances son pocos y los problemas son cada vez mayores.

El agua contaminada con plutonio que se escapó inundó los túneles técnicos que pasan bajo la sala de las máquinas de los reactores 1, 2 y 3.

«Encontramos agua acumulada en los pozos de observación de un sector subterráneo que desemboca en el exterior del edificio del reactor 2, con un nivel de radiactividad superior a 1.000 milisieverts por hora», indicó un portavoz de la empresa Tokyo Electric Power (TEPCO).

Ya se habían observado capas de agua radiactiva, muy probablemente procedente de los reactores, en el subsuelo de las salas donde se encuentran las turbinas, pero es la primera vez que los ingenieros de TEPCO detectan la presencia de agua contaminada en el exterior.

El jueves pasado, tres empleados fueron expuestos a importantes radiaciones al caminar en agua estancada en la sala de máquinas del reactor 3, medida en 180 milisieverts por hora.
Los tres obreros salieron hoy del establecimiento especializado donde se encontraban. Los médicos no detectaron peligro inmediato para su salud.

Los pozos de observación de los tres túneles están situados a unos 60 metros del océano Pacífico y el agua contaminada podría haber llegado ya hasta la orilla, reconoció el portavoz de TEPCO.

«Estamos verificando si el agua puede haber estado directamente en contacto con el mar», agregó.

Una tasa de yodo radiactivo 1.150 veces superior a la norma legal fue medido en el agua de mar tomada a 30 metros de los reactores 5 y 6. Esa radiactividad podría provenir de los reactores 1 a 4, los que sufrieron más daños, situados a 1,5 km al sur, donde se registraron tasas de casi 2.000 veces superiores a la normal.

El bombeo del agua contaminada será complicado, ya que los técnicos deben encontrar una forma de trasladarla a los depósitos sin exponerse a dosis de radiación mortales.

Unas 500 personas están trabajando en esta instalación, inyectando agua dulce con ayuda de bombas eléctricas en los reactores para evitar que el combustible se caliente, lo que provocaría una catástrofe de gran magnitud.

El gobierno criticó a TEPCO por haber anunciado el domingo que un nivel de radiactividad diez millones de veces más elevado que el normal había sido registrado en el agua que se escapó del reactor 2, antes de reconocer que se trataba de una información equivocada.

«Sabiendo que la vigilancia de la radiactividad es una condición fundamental para garantizar la seguridad, ese tipo de error es absolutamente inaceptable», protestó Yukio Edano, el portavoz del gobierno.

Esta cifra alarmista fue repetida incesantemente por los medios de comunicación nipones y del mundo entero, agravando la psicosis provocada por el accidente en la central de Fukushima 1.

En el norte del archipiélago, devastado por la catástrofe provocada por el terremoto y el maremoto del 11 de marzo pasado, el número de víctimas continuaba aumentando a medida que los equipos de socorro continuaban su labor. Las últimas cifras provisorias de la policía
nacional eran de 10.901 muertos confirmados y 17.621 desaparecidos.

Una nueva réplica potente del sismo del 11 de marzo se produjo hoy a 100 km de la costa de Sendai (noreste), con una magnitud de 6,1 según el Instituto de Geofísica de Estados Unidos (USGS), sin dejar víctimas ni daños materiales.

Fuente: AFP

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