Un grupo de 284 ciudadanos rumanos de etnia gitana llegó ayer a Bucarest en dos vuelos procedentes de París y Lyon, una semana después de que el Gobierno de París expulsara a 200 miembros de esa comunidad, que, asegura, vivían irregularmente en el país.

Aunque no ha interrumpido las conversaciones con Bucarest, París tiene previsto completar próximamente la deportación de unos 1.000 gitanos búlgaros y rumanos que viven en campamentos ilegales en varias ciudades galas.

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