Virginia Podestá dijo que está en condiciones de reconocer al chofer que la secuestró. La joven, que estuvo desaparecida el fin de semana pasado, sigue internada por una hepatitis aguda a raíz de una intoxicación con paracetamol.

La productora de TV que el pasado fin de semana estuvo 36 horas desaparecida ratificó ante la fiscal de la causa que fue secuestrada y drogada por un taxista al que está en condiciones de reconocer, informaron hoy fuentes judiciales.

Se trata de Virginia Podestá (23), quien permanece internada en el sanatorio La Trinidad de Palermo con una hepatitis aguda por una intoxicación con paracetamol que, según las fuentes, podría ponerla al borde de un trasplante de hígado.

El padre de la víctima denunció ayer que aparte del paracetamol a su hija la podrían haber drogado también con ketamina, un analgésico y anestésico con propiedades alucinógenas que generalmente es utilizado por veterinarios en caballos.

La fiscal de instrucción a cargo de la causa, Marcela Sánchez, ya pidió un examen toxicológico para determinar la presencia de esa u otras drogas.

Además, Sánchez le solicitó a la policía que revisen los videos de las cámaras del hotel céntrico donde la víctima abordó el taxi cuyo chofer la habría posteriormente secuestrado.

La búsqueda está concentrada en un chofer de taxi que, según la descripción de la productora de TV, tiene el pelo rapado y puede llegar a reconocer si lo vuelve a ver.

La fiscal pidió a la compañía telefónica del celular de la chica los informes completos sobre llamadas entrantes y salientes y especialmente el de la activación de las antenas para saber durante las 36 horas de la desaparición, dónde estaba la víctima que dijo que nunca se desprendió de su celular. Podestá fue visitada ayer en el sanatorio por la fiscal Sánchez, quien le tomó declaración en forma personal.

La joven que trabaja en la productora de TV de Cris Morena relató que el sábado por la mañana estaba en el hotel Savoy de Callao al 100 a cargo de un grupo que debía viajar ese mismo día.

En la puerta del hotel se tomó un taxi en la parada para ir a su casa a buscar sus bolsos y unos documentos que debía dejar en la productora. Según el relato de la joven, la chica llegó a su edificio ubicado en Gorriti y Bonpland, le dijo al taxista que las esperara y subió a su departamento. Siempre según los dichos de la joven, cuando abrió la puerta de su departamento para irse y tomar el ascensor, se encontró con el chofer del taxi que la obligó a entrar a la casa.

Podestá dijo que el taxista se puso violento con una silla, fue hasta el botiquín del baño, trajo un frasco de «Tafirol» (analgésico a base de paracetamol) y la obligó a tomarse un puñado de esas pastillas bajo la amenaza de que si no lo hacía iba a matar a su gato.

La chica relató que empezó a sentirse descompuesta ni bien ingirió las pastillas y que el taxista le dijo que bajara en un ascensor, que él lo haría en el otro y que tuviera cuidado con lo que hacía porque la iba a estar observando. La productora dijo que primero salió ella del edificio y que luego lo hizo el taxista con un juego de llaves que le había quitado el chofer.

La chica contó que dentro del taxi se descompuso aún más y comenzó a vomitar y que el hombre la llevó hasta una zona de casas bajas que, según lo que cree, debía ser algún lugar del conurbano bonaerense.

La denunciante dijo que fue conducida a una habitación que sólo tenía una cama donde se acostó y volvió a vomitar y una silla donde se sentó el taxista y que allí se desvaneció por completo y no recuerda más nada hasta que el domingo fue dejada abandonada en algún lugar cercano a su casa, completamente drogada.

La chica aseguró que pidió ayuda en la calle pero por su estado la gente le temía y que así logró parar un taxi, llamó desde su celular a una amiga que le explicó al chofer cuál era la dirección de la casa de la víctima y así llegó a su departamento.

Lo curioso del caso es que si bien Podestá llevaba encima 9.000 dólares para el viaje, su equipaje y una laptop, no le robaron nada. La chica sólo denunció que le faltaba la ropa interior, lo que motivó que se sospechara que fue víctima de algún abuso sexual.

La única lesión comprobada por los médicos forenses es un golpe en una de las manos, pero los expertos determinaron que no había lesiones compatibles con una violación, aunque sí algunas irritaciones que podrían hacer presumir que la chica tuvo relaciones sexuales. La víctima fue sometida a hisopados que serán analizados para determinar si existe algún rastro de semen.

(Telam)

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