Los jueces fueron duramente cuestionados por darle sólo cinco años de inhabilitación a la "doctora muerte".

En una polémica resolución de la Justicia penal, una pediatra de La Plata que intentó matar en cuatro ocasiones a un recién nacido fue condenada a siete años de prisión por entender que intentar matar a un bebé, a una persona dormida, o a un anciano no es una figura alevosa (aprovecharse del estado de indefensión de las víctimas) porque son vulnerables por naturaleza, según se desprende de la sentencia a la que accedió Diagonales. Los jueces ordenaron investigar a las autoridades del hospital donde ocurrió el hecho, entre los días 14 y 19 de diciembre de 2004.

La médica neonatóloga Viviana Edith Rodríguez (54) fue condenada por el Tribunal Oral Criminal I de La Plata, por intentar matar –en cuatro oportunidades– a un bebé internado en el Hospital Italiano.

La sentencia se conoció ayer en el marco de un juicio abreviado. La defensa y el fiscal de Juicio, Rubén Sarlo, acordaron la pena a imponer, en base a un fallo emitido por el Tribunal de Casación bonaerense, máximo órgano penal de la provincia. En esa resolución, dictada por la Sala I, se estableció que para un crimen alevoso “no basta la nuda condición de indefensión (de la víctima), de lo contrario todo homicidio de una persona dormida, de un menor de edad o un anciano, sería alevoso”.

Los jueces Guillermo Labombarda, Samuel Saraví Paz y Juan Carlos Bruni, al integrar un órgano de primera instancia, compartieron el criterio del máximo organismo, entendieron que se trató de un intento de “homicidio simple” y aplicaron la condena mencionada.

Rodríguez, que fue detenida en 2005, ayer fue excarcelada bajo palabra, pero seguirá internada en un neuropsiquiátrico donde está bajo tratamiento.

La causa. El hecho fue investigado en sus inicios como un supuesto caso de eutanasia. El bebé presentaba una grave enfermedad en las primeras horas de vida, y se pensaba que la imputada quería matarlo respondiendo a un pedido familiar. La hipótesis nunca se probó.

La causa se inició el 7 de diciembre de 2004, cuando el servicio de Neonatología del Hospital Italiano platense atendió el nacimiento de un varón que presentaba “bradicardia extrema, ausencia de esfuerzo respiratorio, hipotomía y palidez”, según se lee en la causa.

Ante lo grave del cuadro, los médicos le realizaron tareas de reanimación. Tras conseguirlo, alojaron a la criatura en una incubadora con asistencia respiratoria mecánica.

Una semana más tarde, una médica aseguró haber visto a la doctora Rodríguez “apretar las narinas del recién nacido con sus propios dedos, haciendo una pinza digital”.

Ese mismo día, Rodríguez le retiró de nuevo el oxígeno y se recostó sobre el pequeño cuerpo, “poniendo seriamente en riesgo su vida”. Según el expediente judicial, otro médico declaró que, al ingresar al sector de incubadoras atraído por el sonido de una de las alarmas –que monitorean el estado de los bebés–, vio a la imputada junto al niño. Este sufría una nueva descompensación.

El testigo dijo en su declaración que, al advertir que el bebé se sobreponía espontáneamente, decidió abandonar la sala. Al volver, observó a Rodríguez “apretando las fosas nasales” de la criatura.

El fiscal Marcelo Romero y la instructora Laura Mirabelli, quienes investigaron el caso, destacaron la declaración de otra profesional, quien  aseguró que Rodríguez le expresó que si el bebé tenía “un paro” no le realizara tareas de reanimación. La mujer hizo otras declaraciones de igual índole, dejando sentado que no le interesaba la vida del bebé.

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