La lucha por la Soberanía de Malvinas ha hecho tensa la situación con Inglaterra durante los últimos meses.

Augusto Benjamín Rattenbach, hijo del teniente general que tuvo a su cargo la elaboración del informe que evaluó la responsabilidad de los militares en la Guerra de Malvinas, expresó hoy su satisfacción por la decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de levantar el secreto de Estado que pesaba sobre el documento.

«Fue una gran alegría escuchar ayer a la Presidenta ordenar que se haga público el documento cuya elaboración presidió mi padre, el teniente general (R), Benjamín Rattenbach», dijo esta mañana a radio Continental el hijo del militar que lideró la comisión que investigó la responsabilidad de los estamentos militares en la guerra que en 1982 enfrentó a la Argentina con Gran Bretaña.

Recordó que desde hace años él mismo venía reclamando al Estado la apertura de este documento, ya que consideraba que su padre lo había elaborado con el deseo de «darle a los argentinos una explicación sobre la guerra de Malvinas».

El llamado informe Rattenbach comenzó a elaborarse el 1 de diciembre de 1982, encargado por el entonces presidente de facto Reynaldo Bignone a una comisión que presidió el entonces teniente general retirado Rattenbach.

El informe estuvo listo en un año, pero en vez de hacerse público, se archivó bajo la carátula de «Secreto de Estado», por un período de 50 años.

«El objetivo del informe fue evaluar la responsabilidad de los militares que dirigieron la operación sobre las Islas Malvinas, pero también de todos los que integraban el Estado Nacional, como la Cancillería y el Ministerio de Economía», precisó Augusto Rattenbach.

El hijo del militar recordó que si bien el documento servía como «testimonio» de la historia del país, como «no cayó bien entre los militares», fue archivado.

Ayer, la Presidenta ordenó que se levante el secreto de Estado sobre el informe Rattenbach, en su primera aparición pública tras la operación en la que le extrajeron la glándula tiroides.

Para llevar adelante esta decisión instruyó al ministro de Defensa, Arturo Puricelli, y al canciller Héctor Timerman.

El hijo de Rattenbach contrastó la decisión argentina de esconder el informe tras la finalización de la guerra, con la actitud británica «de dar a conocer para todo el mundo un documento sobre su campaña en Malvinas».

«Nosotros lo hicimos y lo escondimos, ellos lo hicieron y lo dieron a conocer a todo el mundo, seis meses después de finalizada la guerra en Malvinas», lamentó Augusto Rattenbach al tiempo que recordaba que en su informe los ingleses «elogiaron» la actitud valiente de las tropas argentinas en las Islas Malvinas.

Rattenbach, que aseguró que tiene en su poder una copia no oficial del documento elaborado por su padre, precisó que el informe «comienza con la evaluación de la conducción del país al más alto nivel durante el conflicto bélico con los ingleses, y luego va bajando hasta llegar a los últimos escalones de mando».

Según dijo, del informe se desprende que «el país claramente no estaba preparado para una guerra» y, por lo tanto, incluye «una crítica a la conducción superior del país que decidió esta campaña militar».

Rattenbach también recordó que su padre quiso hacer «un informe corto para darles a los argentinos la satisfacción de una explicación» por esta guerra, pero señaló que «había una aristocracia interna dentro de la comisión que prefirió un estudio histórico que demandó más tiempo y esfuerzo, y que luego se escondió».

Augusto Rattenbach dijo que su padre «nunca» recibió amenaza alguna por este informe, que las copias «fueron ubicadas en el Estado General Mayor del Ejército» y que al poco tiempo de concluido el documento, en 1983, Benjamín Rattenbach murió.

Finalmente, recordó que su padre, que no estaba en actividad cuando se le encargó el informe, «era un hombre de prestigio y nadie dudaba de sus condiciones morales».

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