El hombre alimentaba al perro callejero que mordió al cartero.

El perro no era del hombre que será enjuiciado, pero como le dio de comer y lo dejó quedarse en la puerta de su casa debe hacerse cargo. El caso sienta precedentes para los que alimentan a perritos de la calle.

Un hombre irá a juicio oral porque un perro callejero que vive en una suerte de cucha construida en la vereda de su casa mordió a un cartero y le causó lesiones en la rodilla izquierda, por lo que podría ser condenado a penas de hasta un año de prisión.

La Cámara del Crimen confirmó el procesamiento de José Augusto Carranza, a quien consideró responsable de «haber provocado lesiones culposas leves» a Juan Oscar Blanco el 4 de febrero pasado a las 13.30 «en circunstancias en las que se encontraba en su domicilio de la Avenida Pedro de Mendoza 1321», en el barrio de La Boca.

Según el fallo, al que tuvo acceso esta agencia, «cuando se apersonó Blanco con el fin de dejar una correspondencia» el dueño de la vivienda «no tomó los recaudos necesarios a fin de mantener atado y con el bozal a su perro de raza boxer atigrado».

Así, permitió «que el animal mordiera a Blanco a la altura de la rodilla izquierda».
El imputado negó que el perro fuera suyo y explicó que «era un animal ‘del barrio’ y que todos los vecinos lo alimentaban».

Pero la Sala Primera de la Cámara, con las firmas de los jueces Jorge Rimondi y Alfredo Barbarosch, evaluó que si bien el perro no estaba dentro de la propiedad del imputado, «en la vereda del lugar se halla una cucha canina, hecha de ladrillos, junto a un árbol».

El tribunal recordó que según la normativa de la Ciudad de Buenos Aires, «la responsabilidad primaria y principal de la construcción, mantenimiento y conservación de las veredas compete al propietario frentista».

En ese contexto, consideró que «más allá de la posible irregularidad que podría constituir la construcción de la cucha del espacio público analizado… la conducta de Carranza al poseer un animal en la puerta de su domicilio sin las defensas correspondientes (bozal y correa), aumentó el riesgo jurídicamente permitido».

«Mantener en su vereda la construcción antirreglamentaria adoptada como refugio por el perro, admitir que sea allí alimentado por terceros, lo coloca en una posición de garante similar a la de quien puede reconocerse como dueño del animal», sostuvieron los camaristas, al confirmar el procesamiento.

El artículo 89 del Código Penal establece que «se impondrá prisión de un mes a un año al que causare a otro, un daño en el cuerpo o en la salud» siempre que no constituyere un delito más grave.

1 Comentario

  1. Qué mal pobre perri, eso sienta un precedente -negativo- y nadie va a querer alimentar a perritos abandonados…me interesaría leer el fallo completo y dónde está radicado.

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