Nueve muertos provocó la explosión este miércoles de un coche bomba en Buenaventura, principal puerto colombiano sobre el Pacífico, en un atentado que las autoridades piensan pudo haber realizado la guerrilla o el narcotráfico.

El nuevo balance de fallecidos fue entregado por el secretario de Gobierno del puerto, Henry Moreno, quien dijo que tres de las 23 personas que resultaron gravemente heridas fallecieron en las últimas horas, entre ellas, incluso, un policía que a pesar de tener serias lesiones alcanzó a ayudar a evacuar algunos heridos.

Entre los heridos se encuentra una fiscal, dos agentes de la Policía Judicial, un asistente de fiscal y cuatro investigadores del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía.

El presidente Alvaro Uribe, por su parte, se abstuvo de señalar quiénes o qué grupo serían los autores del atentado hasta no tener una hipótesis más consolidada por parte del Ministerio de Defensa y de la Fiscalía y pidió a la fuerza pública «no bajar la guardia».

Uribe anunció que se desplazará a Buenaventura en las próximas horas para participar en una reunión con autoridades civiles y militares de la región.

Por su parte el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, responsabilizó del atentado en un principio a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, al decir que «seguramente fueron las FARC».

Sin embargo, el fiscal Diego Mendoza estimó que «también pudo haber tenido que ver con narcotráfico. Estamos evaluando».

«Esa zona ha sido influida principalmente por el narcotráfico. Por el lugar en que se colocó la bomba es para pensar que se trata de retaliaciones (represalias) contra la Policía o la Fiscalía, pero no podemos asegurar nada en concreto», señaló.

El ministro de la Defensa, Gabriel Silva, quien viajó a Buenaventura para participar en un consejo de seguridad, señaló en tanto que se contemplaban «todas las hipótesis, que tienen que ser evaluadas por (los agentes de) inteligencia».

El coche bomba -ubicado la noche del martes muy cerca a las sedes de la alcaldía y de la Fiscalía locales-, explotó hacia las 09H30 locales (14H30 GMT), causando destrozos en por lo menos dos manzanas.

El estallido afectó seriamente a las sedes de la alcaldía y de la Fiscalía, abrió un agujero en la calle y rompió los cristales de los edificios aledaños, algunos de ellos de habitación y otros comerciales, comprobó un fotógrafo de la AFP.

El atentado afectó además a una veintena de personas por esquirlas y quemaduras, pero no requirieron hospitalización, señaló Alba Villota, jefe de enfermeras del hospital departamental.

Desde hace más de un año no se registraban atentados de este tipo en Colombia. El más reciente se produjo el 12 de febrero de 2009 en el municipio de Convención, provincia de Norte de Santander -fronteriza con Venezuela-, y dejó dos muertos y 18 heridos.

El gobernador el Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía, consideró el atentado como «un traspié», al asegurar que «en los últimos dos años se había reducido los indicadores de violencia».

El representante en Colombia de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Christian Salazar, calificó el hecho de «una muestra de terrorismo que condenamos sea quien sea que lo haya cometido», aunque se abstuvo de atribuir la autoría a algún grupo en específico, en una rueda de prensa en Bogotá.

En la zona del puerto de Buenaventura, de 250.000 habitantes, ubicado 550 km al oeste de Bogotá, operan grupos guerrilleros, de narcotráfico y de delincuencia común.

La noche del lunes al martes, seis camiones y un furgón fueron quemados por presuntos guerrilleros de las FARC en una carretera que comunica a Cali (capital de la provincia) con Buenaventura, sin que se produjesen víctimas.

Buenaventura -punto de salida de cargamentos de droga- se ha visto afectada en los últimos años por una ola de violencia y atentados con explosivos. Desde 2005 esos ataques dejaron 150 muertos y cerca de 300 de heridos, según la Policía.

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