Lopilato. Primera en el ranking de usuarios «truchos».La usurpación afecta a actores, cantantes, políticos, filósofos y  ciudadanos comunes. Los problemas que ocasionan y los más plagiados.

Por Raquel Roberti. La noticia estaba servida: “Si huggies saca a florencia peña de sus filas, la campaña podría hacerla @hectortimerman, que no va a lo de leuco porque se cagó (sic)”, decía el mensaje firmado por @pepeeliaschev en la red Twitter. Y a los pocos minutos el ministro de Relaciones Exteriores respondía desde su cuenta @hectortimerman: “Aquí están todos los mails intercambiados con Leuco. Ustedes verán que recién hoy me dice que lleve videos (cont) http://tl.gd/36mmq3”. Al ingresar a ese enlace, se leía, entre otras aclaraciones: “…Ya salió el resentido de Eliaschev a insultarme, muestran la hilacha”. Poco tardó Clarín en levantar los mensajes y construir una noticia que publicó en la página 13 de la edición del miércoles 18 pasado. Errores que se cometen al confiar en que los que están detrás de las cuentas de Twitter son quienes dicen ser. En este caso, doble error: de Clarín y el de Timerman. En la red abundan los falsos perfiles y el de @pepeeliaschev es uno de ellos.

“Al responder a un anónimo, que usurpa torpemente mi nombre, el ministro reveló su inexistente prudencia y ausencia de tino como funcionario del Estado –señaló el verdadero Pepe Eliaschev–. Jamás uso ese lenguaje soez, ni tuve participación en el debate.” El periodista, cuya cuenta es @peliaschev, consideró que el episodio permite preguntarse si un país puede tener un canciller “que ‘twittea’ todo el día sin siquiera verificar quién le escribe y a quién le contesta”.

El equívoco en las redes sociales no es patrimonio de Timerman, Clarín y Eliaschev. El filósofo León Rozitchner también estuvo envuelto en una disputa ficticia con su hijo Alejandro (asesor de Mauricio Macri) gracias a un usurpador de identidad virtual. “Con mi hijo podré tener diferencias pero mantengo una relación amorosa. Fue él quien me advirtió y a su vez hizo gestiones para cerrar esa cuenta. Pero estos malentendidos crean distancias y diferencias, emputeciendo la comunicación”, dijo el filósofo, indignado porque debe ocuparse de “enviar fotocopia de mi documento por correo. Es una vergüenza, puede ocasionar tráfico de influencias y estoy seguro de que genera descreimiento en los medios de comunicación.” Dos días después de esta conversación, la cuenta fue cerrada.

En el ranking de los personajes públicos más plagiados Luisana Lopilato encabeza la lista, pero a diferencia de Rozitchner, no se preocupó por cerrar alguna de las 147 cuentas que llevan su nombre. Abrió @lulopilato, con 180 mil seguidores, que tiene el sello de verificación de Twitter (un círculo con una tilde). La identidad se refuerza al leer los twitts que dan cuenta de su actividad diaria. Lo extraño es que @lulylopilato200, cuyo único mensaje es en respuesta a @davids0325: “Gracias sos re lindo claro que lo agregare beso xio”, tiene 1.200 seguidores. Y @Iulopilato, también con un único twitt: “Me doy”, 785. ¿A quién y qué sigue la gente en las redes sociales?

El actor Mike Amigorena, que no tiene Twitter ni Facebook, donde hay una decena de apócrifos, cree que la gente sabe que esos perfiles son falsos, “al menos quienes es imprescindible que lo sepan. Es arbitrario, me parece raro, pero ¿qué es raro hoy? La gente está desequilibrada, ojalá fuera sólo eso, hacerse pasar por otro”. Amigorena no se desvela por desmentir, “prefiero gastar energía en otra cosa. No puedo estar ante la PC más de diez minutos, no me entretiene mostrar mi vida a la gente. Estas redes son del tipo ‘trato de venderte’ y después son una cárcel, como el débito automático. Ni siquiera bajo ringtones porque no hay discreción, es un medio obsceno para tenerte controlado”.

*La nota completa, en la edición impresa de Veintitrés

Fuente: ElArgentino.com

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