Conductor furioso

Por R.M.Berdugo

La diferencia entre conducir y circular es básica. Conducir es llevar un vehículo de un punto a otro a un nivel meramente mecánico, mientras que circular es conducir en un entorno social, con arreglo a unas normas y comunicándonos con el resto de usuarios de la calle. Si no seguimos las normas o no establecemos contacto con los demás, no circulamos sino que conducimos. En otras palabras, además del respeto a las normas de tránsito, para que haya circulación tiene que haber comunicación.

Paradójicamente, los casos que prevé la Ley para que los conductores se comuniquen son escasos: la advertencia de las maniobras, los avisos de peligro… De forma más difusa se nos habla además de evaluar las situaciones y de prever las reacciones de los demás. Pero lo cierto es que la Ley se queda corta respecto de las necesidades más o menos reales que tienen los usuarios de la vía pública.

Tanto es así, que los conductores han ido elaborando todo un lenguaje, unas veces más eficaz que otras, que les permite ir mucho más allá en el tema de los avisos y trascenderlos por completo, hasta llegar al punto de agradecer gestos con gestos,y a veces con un saludo, como muchas veces lo habrás advertido al cruzarte con un rodado en una esquina y te ceden el paso aunque no lo tengas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here