Tras el sismo de Japón y los permanentes temblores en Chile, docentes mendocinos decidieron arrancar con ejercicios de evacuación. La DGE pidió que no se genere alarma entre los alumnos.

A pesar del fuerte terremoto que sacudió Japón y los sismos que desde hace unos días vienen golpeando a Chile, la Dirección General de Escuelas y Defensa Civil no le han puesto fecha aún al próximo simulacro general a realizar en los establecimientos educativos. Ante esto, algunas instituciones decidieron actuar por cuenta propia y han comenzado a ensayar los clásicos ejercicios de evacuación casi en soledad, lo cual es avalado por ambos organismos estatales.

“En esto los establecimientos educativos son autónomos y no necesariamente tienen que informar lo que hacen”, afirmaron desde la oficina de prensa de la DGE. El único problema se daría ya que no hay un control acerca de si los ejercicios se desarrollan conforme marcan las normativas vigentes y si los docentes lo realizan con el tacto suficiente como para no generar alarma en la comunidad educativa.

“La idea es no ser alarmista; si lo hacen, que sea como una actividad educativa”, agregaron desde el gobierno escolar como recomendación. En tanto, desde Defensa Civil apuntaron que ya han impartido capacitaciones en muchas escuelas y que en estos casos su personal está preparado para afrontar un ejercicio de este tipo.

El último gran simulacro se realizó el 5 de marzo de 2010, a una semana del terremoto en Chile de 8,8 grados en la escala de Richter que dejó 523 muertos. En ese momento se decidió adelantar la fecha de este tipo de prácticas, que se realizan dos veces al año, en vistas de la catástrofe registrada en el país vecino.

Para los especialistas, es fundamental realizar ejercicios sísmicos preventivos bien coordinados. Según afirman, puede disminuir en hasta 80% la cantidad de víctimas o heridos en caso de un episodio real.

Ahora bien, estos mismos especialistas recomiendan también, tal como apuntó el ingeniero Carlos Llópiz, titular del Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico (Imeris), llevar adelante acciones sorpresivas. “Está muy bien hacer un simulacro para enseñarles a los chicos qué hacer, pero luego habrá que hacer uno sorpresa para medir la reacción; eso es clave”, analizó el especialista.

El jefe de Defensa Civil, Rafael Garay, aclaró que eso sí se realiza, aunque lo hace cada escuela de forma particular. “Luego de cada simulacro coordinado con la DGE se les deja la consigna a los directores para que hagan ejercicios sorpresivos”, explicó el funcionario. Precisó que, además de los dos ensayos generales que se hacen por año, el organismo que dirige dicta capacitaciones de forma particular en las distintas escuelas.

“Los establecimientos deben hacer periódicamente sus propios simulacros”, acotó. De esa manera llevó tranquilidad a muchos padres, quienes se han enterado por sus hijos que la escuela decidió realizar un simulacro. Finalmente admitió que algunos edificios antiguos podrían representar un problema ante un sismo, pero “son muy pocos”.

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