Tropas del gobierno libio redoblaron hoy sus bombardeos a posiciones rebeldes en las afueras de una estratégica ciudad del este del país, mientras los sublevados buscan capitalizar la campaña internacional de ataques aéreos a fuerzas de Muammar Kaddafi, iniciada hace cinco días.

En una acción que se repite desde hace casi una semana, fuerzas de Kaddafi que mantienen sitiada a Ajdabiya atacaron hoy con artillería a varios cientos de rebeldes relativamente mal armados y entrenados que llegaron a la periferia de esa ciudad de 140.000 habitantes, con intención de romper el cerco kaddafista.

Los rebeldes respondieron con el lanzamiento de cohetes Katyusha, pero se encuentran superados por el poder de fuego de las fuerzas del gobierno, mucho mejor equipadas y adiestradas.

Un combatiente rebelde, Fawzi Hamid, dijo que las fuerzas de Kaddafi tiene armas pesadas y los sublevados sólo armas ligeras.

«Dependemos de los ataques aéreos», agregó Hamid, en alusión a los bombardeos contra tropas de Kaddafi iniciados el sábado pasado por Estados Unidos y varios países europeos.

Rebeldes y gobierno están en un punto muerto en torno a Ajdabiya desde hace una semana, y ninguna de las partes fue capaz hasta ahora de controlar plenamente la plaza, cuyo dominio proporciona un estratégico punto desde donde avanzar hacia el Oeste, controlado por Kaddafi, o el este, casi totalmente rebelde.

Las fuerzas de Kaddafi también mantienen cercada, bajo bombardeos y bloqueo total, a Misurata, la última gran ciudad rebelde en la mitad oeste del país, 200 kilómetros al este de Trípoli.

Analistas dicen que el actual equilibrio de fuerzas sobre el terreno presagia un conflicto prolongado.

En su primera aparición pública en una semana, Kaddafi prometió anoche la victoria en un discurso ante seguidores en Trípoli.

«Los venceremos, a corto o largo plazo. No nos rendiremos. No nos dejaremos intimidar», dijo Kaddafi en un discurso transmitido en vivo por la TV estatal.

La TV estatal dijo que Kaddafi habló desde su complejo residencial de Bab Al-Aziziya, que fue seriamente dañado el domingo por misiles crucero estadounidenses y británicos.

Fuertes explosiones y el estruendo de fuego antiaéreo se escuchó ayer en la capital libia al caer la noche, posiblemente otro ataque en el marco de la campaña internacional de bombardeos avalada por la ONU contra objetivos militares de Kaddafi.

Al menos otras dos explosiones se oyeron antes del amanecer, informó la cadena CNN.

Testigos dijeron que dos bases militares del este de Trípoli fueron alcanzados por los nuevos bombardeos.

Un residente dijo que varios miembros de una familia murieron luego de que uno de los misiles impactara al parecer una casa, informó la agencia de noticias DPA.

Residentes de Misurata, en tanto, dijeron que fuerzas de la coalición lanzaron hoy dos ataques aéreos en la zona donde está la base de las fuerzas de Kaddafi que sitian la ciudad.

Más temprano, rebeldes dijeron que 14 personas murieron y 23 resultaron heridas anoche en una nueva ola de ataques de artillería de las fuerzas de Kaddafi contra Misurata, informó el canal de TV árabe Al Jazira.

Según Al Jazira, tropas de Kaddafi controlan el hospital estatal de Misurata con tanques frente a la entrada y francotiradores apostados en el tejado.

Los rebeldes pidieron a la alianza occidental el envío de un barco hospital a Misurata, ya que el puerto está en manos de los sublevados y los habitantes de la ciudad ya no saben a dónde llevar a los heridos.

Agencia Telam

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