El represor fue juzgado en el marco de la causa por el asesinato de María Alejandra Niklison y otros cuatro militantes Montoneros. Se lo consideró responsable de «homicidios doblemente agravados y violación de domicilio».

El tribunal oral federal de la provincia de Tucumán condenó hoy al represor Benjamín Menéndez a la pena de prisión perpetua por la comisión de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura, en el marco de la causa por el asesinato de María Alejandra Niklison y otros cuatro militantes Montoneros.

El tribunal lo consideró responsable de «homicidios doblemente agravados y violación de domicilio», según se escuchó esta tarde en la lectura de la sentencia en la capital provincial.

Los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Eduardo Casas y José María Pérez Villalobo condenaron a prisión perpetua a Menéndez y al ex policía Roberto Heriberto Albornoz.

Niklison fue la única mujer de los cinco militantes Montoneros asesinados el 20 de mayo de 1976 en el Barrio Echeverría de la capital tucumana.

El día 20 de Mayo de 1976, en horas cercanas al medio día, se produjo un allanamiento por parte de personal de la Vº Brigada de Infantería y personal perteneciente a fuerzas policiales de la Provincia de Tucumán, en el domicilio donde vivían María Alejandra Niklison y Gerardo Alfredo Romero (padres de la denunciante), sito en calle Azcuénaga Nro. 1816, Barrio Echeverría de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Momentos antes del allanamiento, en ese domicilio se hallaban reunidos cinco militantes pertenecientes a la Organización Político-Militar Montoneros de Tucumán, quienes estaban participando de una reunión de conducción de la zona Este: María Alejandra Niklison, Fernando Saavedra Lamas, (a) «Pepo»; Juan Carlos Meneses (cuyo nombre falso era Miguel Ángel González Cano, oriundo de la provincia de Santa Fe) Atilio Brandsen y Eduardo González Paz,(a) «Tomas» o «Martín»; Fuerzas conjuntas del Ejército y de la Policía Provincial, toman por asalto la casa, previamente lanzan explosivos, ingresan a la vivienda, simulando un enfrentamiento asesinan a todos los moradores, por disparos de arma de fuego.

Uno de los ocupantes logra salir de la casa huyendo, pero es asesinado por los mismos agresores cerca de la iglesia cercana, luego identificado como Fernando Saavedra Lamas. Frente del domicilio allanado había camiones del Ejército, vehículos policiales, gran cantidad de efectivos de ambas fuerzas, y muchos vecinos del lugar.

Los cuerpos sin vida de las víctimas fueron llevados a la Jefatura de la Policía de Tucumán, y de allí cuatro de ellos (tres masculinos y un femenino) fueron inhumados en fosas comunes en el Cementerio del Norte de esta ciudad, según indicó el Centro de Información Judicial.

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