Este lunes por la  noche, cerca de las 21, se confirmó que los tres tripulantes del avión que se estrelló en el Delta murieron en el impacto. Lo dijo la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien aclaró que no se pudo completar la extracción de los cuerpos de Matías Ronzano (30), Facundo Vega (25) y Matías Aristi (37) por las dificultades del terreno y la profundidad a la que quedó enterrada la nave. Los investigadores creen que se precipitó a gran velocidad, que cayó de punta y que el piloto habría intentado una maniobra para regresar al aeropuerto de San Fernando.

El titular de Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Juan Pedro Irigoin, confirmó por la mañana que ayer se habían hallado restos humanos en el avión Mitsubishi LV-MCV, que fue encontrado el sábado en el Delta tras 26 días de búsqueda. Irigoin había adelantado que por las características del impacto “todo indica que no va a haber sobrevivientes”, aunque luego aclaró que esas pericias están a cargo del Juzgado 2 de Sandra Arroyo Salgado. Fue justamente la jueza quien a la noche habló por primera vez con la prensa tras el hallazgo y confirmó las tres muertes.

“Se está priorizando la recuperación de las tres personas que se verificó que viajaban en el avión, dándole intervención a las familias para que puedan controlar y formar parte de todo este proceso”, dijo Arroyo Salgado, y agregó que se convocó a un tanatólogo que “deberá analizar los restos humanos que se están encontrando” y que se sumó a dos expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense. Además de pedir prudencia y respeto por los familiares, la jueza desmintió las versiones que indicaban que se había investigado a los tres tripulantes de la nave por presuntos actos ilegales, sino que, por el contrario, se quiso descartar que hubieran sido víctimas de un delito.

El avión cayó de trompa -en un ángulo de 90 grados- y a gran velocidad -circuló una versión de que iba a más de 400 km/h, pero no fue confirmada-, al punto que aún no se pudo acceder a los motores que quedaron enterrados a dos metros de profundidad.

Una de las hipótesis es que el piloto habría intentando volver a San Fernando, ya que le habían pedido que regresara por un problema con el transponder (sistema de comunicación). “Comenzó el giro para dirigirse a Vanar (una zona de Zárate donde se espera para aterrizar en San Fernando o Aeroparque) y desde allí poner proa a San Fernando, pero un colapso en la aeronave provocó su caída, algo que ocurrió instantes después de la última comunicación del piloto con la Torre de Control”, explicó una fuente del sector aeronáutico citada por la agencia Télam.

 

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