rosenkrantzLa Corte Suprema de Justicia tomará juramento a Carlos Rosenkrantz como ministro del tribunal el lunes venidero al mediodía en un acto formal que se realizará en la sede de los Tribunales de la calle Talcahuano.

La jura se realizará el lunes, a las 12.30, en la Sala de Audiencias de la Corte, en Talcahuano 550, cuarto piso.

La llegada de Rosenkrantz se sumará así a la de Horacio Rosatti, los dos juristas propuestos por el gobierno de Mauricio Macri para cubrir las dos vacantes que había en la Corte tras la jubilación de dos de sus integrantes.

La ceremonia será encabezada por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, y contará con la presencia de los ministros Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda, además de funcionarios, legisladores y otros invitados.

Con el ingreso de Rosenkrantz al máximo tribunal, quedará completa la integración de la Corte Suprema. «Mi mejor argumento sobre por qué debo ser designado es que soy claramente consciente de que Argentina no necesita superjueces ni la exaltación de la individualidad, sino reconstruir una práctica de la ley del derecho que nos permita resolver los problemas», había dicho el abogado cuando defendió su postulación en el Senado.

Rosenkrantz prometió ser «un juez que va a ejercer por arriba de toda actitud, el autocontrol» y destacó también como cualidad propia para integrar el alto tribunal su convicción de que «al país se lo cambia con política, no desde fallos judiciales».

Rosenkrantz fue rector de la Universidad de San Andrés y participó en su juventud de los equipos de asesores jurídicos de la presidencia de Raúl Alfonsín.

Abogado, de 57 años, será el primer ministro de la Corte Suprema de confesión judía de la historia argentina.

Rosenkrantz se recibió con honores en la UBA, tiene un magister y un doctorado en Derecho de la Universidad de Yale, y entre sus antecedentes figura su desempeño como rector de la Universidad de San Andrés. Antes fue profesor en la New York University; en la Richmond School of Law, en la Denver University, en la Universitat Pompeu Fabra, España y en la UBA.

Escribió el prólogo del libro Cosa juzgada fraudulenta, de Federico Morgenstern, un ensayo sobre la cosa juzgada írrita, figura jurídica que podría aplicarse para reabrir casos de corrupción que fueron cerrados en procesos irregulares.

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