La medida fue adoptada para «respetar las normas recomendadas a nivel internacional y de control de las radiaciones sobre la base de los datos recogidos», que muestran que los habitantes de las cinco localidades pueden recibir en un año dosis superiores a los 20 mil isievert de radiación admitidos, afirmó Edano.

La disposición alcanza a los residentes de Katsurao, Namie e Iitate, y parte de los de Kawamata y Minamisoma, localidades de la prefectura de Fukushima.

Las autoridades anunciaron que destinarán 34 mil millones de euros para la reconstrucción de la zona afectada por el terremoto de 8,9 en la escala Richter, al que siguió un tsunami, el 11 de marzo.

La prefectura de Fukushima anunció que «no permitirá la reapertura» de la central nuclear dañada, lo que fue anunciado formalmente por el gobernador, Yuhei Sato, al presidente de la empresa Tepco, que gestiona el complejo atómico privado, Masataka Shimizu.

Antes de la catástrofe natural, Tepco fue acusada de mala gestión del complejo, y tras el terremoto fue cuestionada por ocultar información sobre la magnitud del desastre.

«La reanudación de las actividades en la planta de Fukushima número 1 es impensable», dijo el gobernador a Shimizu, quien prometió el esfuerzo máximo para poner al complejo bajo control y permitir a los habitantes recuperar una vida normal.

El presupuesto de 34 mil millones de euros será destinado para construir alojamientos temporales, reparar infraestructura y conceder préstamos a bajo interés.

El ministro de Finanzas, Yoshihiko Noda, dijo que «no es fácil conjugar rigor en el presupuesto y necesidad de sostener gastos de gran magnitud».

El gobierno revisará partidas usadas para invertir en planes sociales, reducirá contribuciones a organismos internacionales y bajará los gastos de los parlamentarios.

Algunos diputados pidieron un incremento de las emisiones de títulos públicos y otros que sea aumentado el impuesto al valor agregado, que es actualmente de 5%.

En tanto, el secretario general del partido oficial, Katsuya Okada, dijo que Japón no puede resignar el uso de la energía atómica, ya que atiende un tercio de la demanda del país.

El líder de los denominados «Democráticos» reconoció que «tenemos una larga batalla por delante para resolver la crisis», no obstante señalar que antes de tomar una decisión es necesario establecer «qué es lo que sucedió» en Fukushima.

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