Un accidente de notables características ocurrió ésta tarde, -notable, digo por que tras 33 años de profesión nunca supe de alguno igual- y fue en la intersección de Avenida Rivadavia y Pellegrini de ésta ciudad cuando un vehículo Renault 11, a considerable velocidad, se dirigía en dirección Este Oeste, colisionó violentamente con un auto mortuorio, que cruzaba la avenida desde Pellegrini hacia el norte  trasladando un féretro – Antonio Villaroel – al Cementerio Central.

Quizás, encandilado por el sol, la imprudencia que tienen muchos de los conductores que circulan por las calles de la ciudad, habrían sido los motivos del choque.

Cuando todos observamos un cortejo fúnebre, lo hacemos con respeto, y es más,  detenemos la marcha de nuestro rodado y  dejamos que cruce, ya que es un signo de educación de todo ser racional. Pero aqí no ocurrió, no quiero pensar que el conductor del Ranault hablaba por celular mientras conducía.

En el lugar si vivieron momentos de gran indignación por parte de los familiares, amigos y conocidos  del muerto, que estaban asistiendo al último momento entre ellos de un ser querido.

El accidente de hoy es digno de integrar el libro de Records Guinnes, por que no hay registro alguno de que halla existido otro igual, al menos eso indican desde las casas mortuorias, salvo un accidente que ocurrió en la decada del 80 cuando una persona trasladaba en un furgon mortuorio desde Mendoza a General Alvear un muerto,en su correspondiente cajón, al quedarse dormido el conductor, dió un par de tumbos y el feretro le golpeó en la cabeza acabando con el.

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