Mujeres_trabajando_fabrica_juguetes_ChinaEn la ciudad industrial de Yiwu, empleados procedentes de las provincias más pobres del país trabajan 13 horas al día siete días a la semana a cambio de 100 dólares al mes. Atienden al 70% de la demanda estadounidense y al 50% de la mundial de todo tipo de objetos, desde los árboles y guirnaldas a figuritas de Papá Noel que bailan.

El verdadero taller de Santa Claus no está cerca del Polo Norte, sino que es un lúgubre polígono industrial en el este de China, donde se fabrica más de la mitad de la decoración y novedades navideñas del mundo.

En la ciudad industrial de Yiwu, 200 kilómetros al suroeste de Shanghai, empleados procedentes de las provincias más pobres del país trabajan 13 horas al día siete días a la semana a cambio de 100 dólares al mes, y ni siquiera tienen franco el 25 de diciembre, según un cable de Dpa.

Cientos de fábricas y un enorme comercio al por mayor suministran al 70 por ciento de la demanda estadounidense y al 50 por ciento de la mundial todo tipo de objetos navideños, desde los árboles y guirnaldas a figuritas de Papá Noel que bailan o renos inflables.

En la mayor planta de la ciudad, dedicada a la fabricación de árboles de navidad artificiales y bombillas de colores, las condiciones de trabajo son tan duras que hacen parecer un empresario modelo al malvado Ebenezer Scrooge de “Un cuento de Navidad”.

Los trabajadores ganan 900 yuan (131 dólares) al mes, con una reducción de 300 yuan por alojamiento. Con estos costos, la fábrica vende los árboles por menos de siete dólares por pieza a Reino Unido, donde luego se comercializan por diez veces más.

Yiwu exporta anualmente 10.000 artículos distintos por valor de unos 360 millones de dólares. Pero este año, la alegría estacional se ha tornado especialmente breve: decenas de miles de trabajadores fueron despedidos, ya que los compradores extranjeros han recortado sus presupuestos para la Navidad.

Las crudas estadísticas de exportaciones y los comunicados de los dueños de las empresas sugieren que esta Navidad será de las más negras. Si en septiembre de 2008 más de 3.000 buques contenedores partieron de la ciudad cargados de productos navideños, este año fueron fletados sólo la mitad.

En una pequeña industria de las afueras de la ciudad donde se paga por pieza a los trabajadores, este año se ha contratado sólo a 12, frente a los 50 del pasado, para fabricar muñecos de nieve de plástico.

Por eso, para hacer frente a la crisis, algunos empresarios se están replanteando el negocio. “La Navidad ya no es lo que era, el año que viene cambiaremos a productos de Halloween”, dijo el propietario Liu Puhong. “Ahí es donde está el dinero”.

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