El Pincha ganaba 2 a 0, parte de la hinchada del Globo estalló y comenzaron los desmanes. Iban 32 minutos del primer tiempo.

Una vez más, como ocurre cada vez más seguido en nuestro país, la violencia le ganó al fútbol. El partido que Estudiantes le estaba ganando por 2 a 0 a Huracán fue suspendido por incidentes en las tribunas cuando se jugaban apenas 32 minutos del primer tiempo.

Ya estaba caldeado el ambiente en el Tomás A. Ducó. Antes de empezar el partido, la gente ya mostraba su descontento con el presente del equipo de Roberto Pompei. Jugadores, técnico y dirigentes. Todos entraban en la misma bolsa y eran el blanco de las quejas de los hinchas que, antes de comenzado el partido, eran sólo verbales.

Sin embargo, el trámite del encuentro iba a caldear aún más los ánimos de los hinchas del Globo. A los cuatro minutos, el Pincha ya ganaba 1 a 0, gracias a un gol de Juan Pablo Pereyra tras un grosero error de Gastón Monzón.

Pero fue el segundo tanto del visitante, el de Hernán Rodrigo López, el que terminó de complicar las cosas. Enfurecidos, los hinchas del Globo comenzaron a arrojar objetos al campo de juego y a la tribuna visitante, que iba a responder con la misma violencia.

La hinchada de Huracán dejó su lugar en la popular y se fue para la platea, para quedar de cara con los de Estudiantes y comenzar una batalla de proyectiles entre sí, que incluyó piedras, palos y hasta carteles de publicidad.

Así, con la situación desbordada, el árbitro Germán Delfino no encontró en la Policía la tranquilidad necesaria para continuar con el partido y decidió correctamente la suspensión del mismo, que seguramente se termine jugando a puertas cerradas y entre semana.

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