El cura, acusado de 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores, declarará mañana frente al Tribunal de Morón, que celebrará mañana la última audiencia, en la que se dará a conocer la fecha de la sentencia. «Espero ser comprendido y ser escuchado», expresó el religioso.

El cura Julio César Grassi, acusado de 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores contra adolescentes de la Fundación Felices los Niños, dijo hoy que ejercerá su «derecho a hablar» frente al tribunal que lo juzga, hecho que ocurrirá mañana, cuando también se conocerá la fecha de la sentencia.

El juicio, que ya cumplió nueve meses desde su inicio, el 19 de agosto del 2008, llega a su culminación en medio de un escándalo mediático que se desató el viernes pasado cuando por una orden judicial fue desalojado parcialmente el Hogar San José Obrero, del barrio porteño de Chacarita, que pertenece a la Fundación.

«Quiero ejercer mi derecho a hablar y lo haré con el corazón», dijo el sacerdote al ingresar hoy a los tribunales de Morón, donde lo aguardaban un grupo de seguidores y más efectivos policiales que lo habitual.

Hoy, tras la exposición de la Defensa que hizo la «dúplica» a la «réplica» de la Fiscalía y la Querella, el Tribunal Oral Criminal N 1 de Morón le otorgó a Grassi el uso de la palabra pero a pedido de los abogados del cura, ese trámite se cumplirá mañana.

«Espero ser comprendido además de ser escuchado», señaló el religioso en alusión a los jueces, quienes, inmediatamente después de sus palabras finales, informarán en qué fecha darán a conocer el veredicto.

La audiencia de hoy contó con la presencia de Estela Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo y presidenta del Comité Argentino de Seguimiento de la Convención Internacional de Derechos del Niño (CASACIDN), querellante en el juicio contra Grassi.

«Que sea una condena ejemplar para que estos delitos dejen de existir. Por suerte hay mucha gente que lucha contra los depravados», dijo Carlotto. La titular del CASACIDN que, a través del organismo acompaña a los jóvenes denunciantes «Luis», «Gabriel» y «Ezequiel», señaló que espera «que la justicia condene a Grassi con todo el peso de la ley, que es lo que corresponde en un país democrático».

El abogado de Grassi Daniel Cavo señaló al salir de la audiencia que «hoy se limitó a responder las manifestaciones de los querellantes durante su réplica la semana pasada. Sobre todo he contestado las agresiones personales dirigidas hacia los letrados de la defensa». Tras un cuarto intermedio hasta mañana a las 9, concedido sin ninguna objeción por el Tribunal, «hablará mi cliente», dijo Cavo.

Por su parte, el abogado querellante Juan Pablo Gallego estimó que hoy el discurso de Cavo fue «sin convicción, corto y flojo». «La querella sabe que el fallo va ser condenatorio, por eso sus abogados preparan un recurso de apelación», dijo el abogado de CASACIDN y criticó «el costado patoteril que asumió la defensa, con insultos y manifestaciones discriminatorias contra los jóvenes».

Desde temprano y frente al portón del edificio judicial, se reunió un pequeño grupo de allegados al sacerdote, en torno a la imagen de la Virgen de Luján, como hicieron durante las últimas jornadas.

También, colgaron una foto de uno de los jóvenes del hogar de Chacarita, con signos de haber sido golpeado. Carlotto también se refirió al hogar de Chacarita, ahora a cargo del Arzobispado de Buenos Aires y al que no puede ingresar, por orden de la jueza civil Myriam Rustán de Estrada, ninguna persona de la Fundación Felices los Niños. «Doy fe que esos niños van a estar bien.

Al sacarlos de la situación en que estaban, los estamos salvando», dijo Carlotto, quien añadió: «la justicia está actuando, hay que esperar».

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo aseguró que hubo maltrato y manipulación sobre esos niños y cuestionó además «la exposición mediática a la que fueron sometidos estos días».

«El Arzobispado fue el que hizo la denuncia y la justicia ha entendido que ha habido razones suficientes para tomar cartas en el asunto», dijo Carlotto. Para Grassi, el hecho de que la tutela de los chicos del hogar de Chacarita haya pasado a manos del Arzobispado significa «que (esa responsabilidad) queda en familia».

«Tengo una excelente relación con el cardenal Jorge Bergoglio. Hay que recordar en Jesús cuando subía con la cruz el Calvario y los soldados, que le pegaban, obligaron a un cirineo (Simón de Cirene) a ayudarlo a Jesús a llevar la cruz». «En este caso, el Arzobispado es el cirineo que viene a ayudar a llevar la cruz del Jesús que está en los niños del hogar», concluyó el saleciano.

(Telam)

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