Nos encantaría hablar de la pelea por el campeonato

Un lustro es una eternidad en el fútbol moderno. ¿O acaso es posible decir la formación de un equipo, sin repetir y sin soplar, de un torneo a otro? Cinco años pasaron desde que Paulo Ferrari cambió Arroyito por Udaondo y Figueroa Alcorta. Y hoy es un histórico con la banda roja sobre el pecho blanco. “Después de tantos malos momentos que pasamos, por suerte cambió la mano”, dice el lateral, uno de los referentes, mano a mano con Clarín bajo el cielo de Ezeiza.

Y enfatiza: “A pesar del problema del promedio, éste el mejor torneo de los últimos años . Estamos primeros y no en la mitad de la tabla. Ya es mucho decir”.

Si el punto en La Plata ante Gimnasia lo conseguían en la primera fecha se podía hablar de un gran negocio. A esta altura del campeonato, ¿no consideran que restaron en la lucha por el título? A nosotros el punto nos sirve. Y aunque uno siempre quiere ganar, no está mal empatar.

Pero parece un cliché hablar del promedio cuando son punteros.

El promedio es una realidad. A nosotros nos encantaría hablar de la pelea por el campeonato. Pero hoy todo está muy parejo. Es más, en esta misma fecha, si hubiéramos perdido ante Gimnasia y ganaban otros equipos comprometidos, entrábamos de nuevo en Promoción. Ojalá que salgamos lo más pronto posible de esta situación y faltando pocas fechas para el final podamos tener la cabeza en otra cosa. Porque por más que querramos hablar del título, los partidos no se pueden adelantar. Hoy estamos primeros y contentos. Hasta estamos entrando a la Sudamericana. Pero hay que ir partido a partido.

¿Estás conforme con el funcionamiento del equipo? Por un lado, se protege mucho y casi no recibe goles. Pero, por el otro, también les cuesta mucho convertir.

Nosotros somos un equipo que defiende muy bien, pero que intenta atacar. A veces salen los goles; a veces, no. Pero hay que tener en cuenta que éste no es un equipo que hace tres años está junto. Recién llevamos un campeonato y medio. Y hay que seguir afianzándose. Los mejores del torneo, Vélez y Estudiantes, se conocen desde hace tres años por lo menos. Casi ni cambiaron sus jugadores. Y del equipo de River que fue campeón, sólo quedamos Buonanotte, Carrizo y yo, porque Abelairas está lesionado. Bastante mérito hemos hecho.

¿Y por qué se les hace difícil meter goles? Porque los rivales volvieron a respetar a River. Ahora toman más precauciones. No enfrentan a cualquier rival. Cuando yo estaba en Central e iba a jugar con River, siempre hablábamos de cómo cuidarnos. El jugador se prepara de otra manera.

A Ferrari no le cuesta tanto como a alguno de sus compañeros llegar a posición ofensiva. Quedó claro ante Quilmes, hace tres fechas, cuando le puso el moño a una jugada fantástica de Erik Lamela. Eso sí, no le digan goleador. “Estoy lejos de ser eso, ja… Mi función es otra. Por suerte, pude convertir algunos goles que me ponen bien en lo anímico. Trato de atacar bastante, pero que el goleador sea Pavone, Lamela, Lanzini o Caruso”, dice el rosarino de 29 años.

Nombraste a algunos de los chicos. ¿Cuánta importancia tiene la presencia de los referentes en este plantel? Lo importante es que se mantengan los históricos. En otros torneos, hubo referentes pero se fueron. Entonces, era muy difícil armar un grupo. Y hoy tenemos uno bueno, más allá de los resultados. Entonces, los chicos juegan más respaldados. No hay que apurarlos, como en otros torneos.

Decís que no hay que apurarlos, pero a Lamela se lo exige siempre.

Es que Erik es uno de esos jugadores de los que se espera mucho.Juegue bien o mal, se va a hablar de él. Siempre. Para eso estamos los grandes: para apoyarlo.