Los niños pequeños suelen pelear su derecho de ser reconocidos. En una constante lucha de rivalidad inocente que se da entre hermanos y compañeritos de clase, esto lo hacen con el fin de demostrar a los demás y ellos mismos sus capacidades.

Los padres como primera reacción ante una pequeña riña de los hijos será el enojo, una actitud normal para mostrar autoridad y calmar la situación.

Si los progenitores enumerarán las causas que provocan las peleas entre los niños podría ser un cansado y agotador, ya que por ser pequeños no poseen madurez para entender que la vida no se trata de competir, ni quién es mejor en algo, simplemente de tratar de hacer las cosas bien y vivir en armonía con los demás.

Los infantes pelean por cosas simples cómo: el control de la televisión, el asiento delantero del auto, ropa, zapatos, notas del colegio, regalos diferentes que les dan, juguetes, quién toca el boto del elevador, la luz de la habitación, los deportes, etcétera.

En si son cosas triviales que pueden conferirse en largas horas de llanto para ellos.

Algunas recomendaciones para mejorar la relación en el hogar:

Los padres deben aprender a saber escuchar. Mientras menos sea la paciencia, más peleas habrá.

Un niño inquieto y de mal genio, en cualquier momento va a estallar. Debes arreglar esos pequeños problemas de carácter que más adelante pueden ser peor.

Las rabias y peleas deben arreglarse uno a uno, para poder escuchar las diferentes versiones se cada quién. Después reunirse todos juntos y poner las cosas en claro.

Es un grave error castigar a los peleadores, mandándolos a estudiar.

Aceptar que las peleas existen y que los padres no las lograrán extinguir directamente, menos aún con gritos y castigos.

Confiar en que es posible encauzar estas peleas y hacerlo pronto, pues lo peor sería que los hermanos se acostumbren a esta forma violenta de dirimir sus diferencias.

Entender que aunque pelear con los hermanos es normal, eso no significa que esta situación deba ser admitida por los padres.

En resumen, calma, lucidez y claridad cuando empiezan los gritos y puñetazos de: él me hizo y yo no.

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