Riverhuracan1Al menos esta vez, River no cometió ninguna grosería que tuvo que pagarla caro y por lo menos se llevó un punto de Parque Patricios, en un partido que tuvo escasos momentos atractivos. Se deben estar lamentando aquellos que abandonaron la sobremesa del día de la madre, para ir a la cancha para ver a algunos de estos equipos. El arquero Daniel Vega, fue la gran figura de la tarde en el equipo de Leonardo Astrada

¿Qué parte del vaso miramos del lado de River?. Arranquemos por el medio lleno. River sumó un punto de visitante tras 4 derrotas consecutivas en esta condición.

A esta altura de los hechos (parece mentira señalarlo) no es malo para el contexto de River. De todos modos, se viene el gran superclásico y tiene que mejorar mucho si pretende hacer un digno papel el domingo próximo en el Monumental.

Del lado de Huracán, lo mismo. El equipo de Ángel Cappa, si bien sigue los mismos preceptos, está lejos de ser aquel que le luchó hasta el final el campeonato a Vélez.

River mostró mejores intenciones en ataque y tuvo situaciones de gol, como pocas veces en este certamen. Pero, en la media hora final, caminó por la cornisa y sólo sostuvo la igualdad gracias a Daniel Vega, quien, inesperadamente, fue titular en lugar de Nicolás Navarro, de últimas flojas actuaciones.

Leonardo Astrada sorprendió con el equipo inicial, ya que, a diferencia de lo que se esperaba, decidió cambiar al arquero y desplegar un equipo sin ningún delantero puro. Cristian Fabbiani quedó entre los suplentes, mientras que Marcelo Gallardo, Diego Buonanotte y Ariel Ortega jugaron en ataque. Matías Almeyda, como estaba previsto se desempeñó como segundo marcador central en lugar del suspendido Gustavo Coronel.

El primer tiempo fue de ida y vuelta, con llegadas para los dos, pero con un leve dominio de River, que contó con las situaciones más claras para abrir el marcador.

Con buenos encuentros entre Ortega, Buonanotte y Gallardo, River mostró otra actitud y construyeron juego en ataque, como pocas veces lo habían hecho en el torneo. Aunque tampoco fue para ‘tirar manteca al techo’.

En el complemento, Mario Bolatti ganó protagonismo y, con él encendido, el equipo de Cappa recuperó fluidez en la salida. De la misma manera que en la primera etapa, Patricio Toranzo sacó varios remates desde la puerta del área.

Y todos se encontraron con la pared de Vega. Lucas Trecarichi, ingresado luego del entretiempo, pegó un tiro libre en el palo. Luego, el arquero les ahogó el grito a Bolatti, quien había disparado a quemarropa, y a Trecarichi, en un mano a mano. Rodrigo Díaz tuvo una más, y su remate cruzado de fue apenas desviado.

River jugó –o al menos trató de hacerlo- mientras Gallardo estuvo adentro de la cancha. Porque al Muñeco le falta ritmo, le falta físico, pero tiene la claridad mental de los cracks. Fue el que más entendió el juego en River, tocó de primera cuando tuvo que hacerlo y asistió a sus compañeros con toques en profundidad.

Sobre el final, Bou tuvo el gol, pero al igual que Fabbiani ante San Lorenzo probó con un taco. De todas maneras, River mostró algunos síntomas de recuperación y ahora esperará por el Superclásico con un poco más de optimismo. Aunque sólo porque esta vez no perdió…

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