Así lo advirtió el Gobierno español, quien enfrenta una ola de protestas callejeras desde que el presidente, Mariano Rajoy, anunciara el mayor ajuste de la era democrática. «No hay dinero», reconoció el ministro de Hacienda.

«No hay dinero», repitió hasta en dos ocasiones el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ante el Congreso de los Diputados. «Si no sube la recaudación, estamos en riesgo de no pagar esas nóminas (sueldos)» de los trabajadores públicos, aseguró el funcionario, según refleja la agencia de noticias DPA.

Las dos grandes centrales sindicales del país convocaron a manifestaciones en toda España para mañana jueves, que servirán de test de cara a una posible huelga general que amagan con convocar en septiembre.

Sin embargo, pocos minutos después de la confesión oficial sobre el posible no pago de los salarios, miles de empleados públicos ganaron las calles de Madrid repudiando a Rajoy y a sus medidas de ajuste.

Fuentes de la Jefatura Superior de Policía informaron a la agencia de noticias Europa Press que se produjeron alrededor de una veintena de concentraciones en diversos puntos de la ciudad, varias de ellas en las proximidades de centros de trabajo público, como los Juzgados de Plaza de Castilla o los de Hermanos García Noblejas.

En la zona central de la ciudad, los manifestantes cortaron el tráfico en la Plaza de Cibeles. Así, tras permanecer un grupo en el Paseo del Prado, otro más numeroso se les unió para ocupar la plaza y posteriormente avanzar por la calle Alcalá.

Entre las personas que encabezaban esa manifestación, varias vestían la característica camiseta negra con la que los trabajadores decidieron simbolizar su rechazo por las medidas de recortes contra ese sector laboral.

Además de trabajadores públicos, también estuvieron presentes en la marcha familiares de mineros afectados por el quite de las subvenciones a este sector, participando en la protesta con una pancarta que rezaba «Aquí están, estas son, las que viven del carbón».

Otras de las pancartas que se vieron durante la protesta fueron «Las palabras se las lleva el viento, los compromisos el Gobierno» y «Mariano, con nuestras subvenciones te vas de vacaciones».

Desde que Mariano Rajoy anunció hace una semana su cuarto plan de ajuste en los apenas siete meses que lleva en el poder, un plan por valor de 65.000 millones de euros, a diario se producen protestas contra los nuevos recortes, que incluyen la supresión de la paga extra de Navidad a los empleados públicos y una reducción de las prestaciones por desempleo.

El propio Rajoy admitió hoy en la misma Cámara en la que hace una semana desgranó ante los diputados algunas de las nuevas medidas, que el esfuerzo que pide a los españoles «a mucha gente le hace daño, pero no queda otro remedio que aplicarlo».

«El gobierno cree que hay que hacer un esfuerzo. Ya sabemos que es duro, que a mucha gente le hace daño, pero si no lo hacemos, España no saldrá, y si lo hacemos, España saldrá adelante», manifestó el presidente del gobierno español en los pasillos de la Cámara, tras someterse a la sesión de control en el pleno.

Durante esa sesión, Rajoy volvió a esbozar un panorama sombrío de España, en el que según él no hay otra alternativa que la que su Ejecutivo está aplicando.

«Se hace necesario reducir el déficit público descomunal», dijo, y para eso el gobierno «desgraciadamente no puede decidir entre un bien y un mal, tiene que decidir entre un mal y un mal peor».

España volvió a entrar en recesión en el primer trimestre de este año. El país, además, tiene ya más de 5,6 millones de desempleados, un 24,44% de la población activa.

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