La OTAN se reúne esta mañana en Bruselas para ultimar los preparativos del ataque.-La Liga Árabe respalda la resolución de la ONU pero delega en cada Estado la decisión de participar en el operativo.-Catar, primer país árabe en apoyar la operación

La resolución de la ONU que autoriza los ataques para frenar la ofensiva de Gadafi ha iniciado la cuenta atrás para que se materialice una operación militar de castigo en el país magrebí. La situación sobre el terreno, con los rebeldes acorralados en Bengasi, requiere de una respuesta rápida de la comunidad internacional. Estados Unidos, que cuenta con la supremacía militar en el Mediterráneo, junto a Reino Unido y Francia, precursores de la resolución que prevé el uso de la fuerza, apuran las horas previas en la búsqueda de apoyos entre el mayor número posible de países, con especial atención en los vecinos árabes de Libia.

El ataque se prevé inminente, a juzgar por las declaraciones del portavoz del Gobierno francés, François Baroin, que ha asegurado que «se producirá rápidamente», posiblemente «en cuestión de horas». Mientras, el Consejo Atlántico de la OTAN se encuentra reunido esta mañana en su sede de Bruselas para discutir «las implicaciones» que tiene para la Alianza la resolución de la ONU y «avanzar en la planificación de todas las eventualidades». La OTAN ha dicho estar «dispuesta a actuar» dentro de un «esfuerzo internacional» si se dan las condiciones de que su participación sea imprescindible, haya un mandato legal fuerte y apoyo regional. Durante las últimas semanas, la OTAN ha dicho en repetidas ocasiones que no participaría directamente en el ataque, pero que sí ofrecería respaldo logístico a la intervención al estar implicados en la misma países miembros de la Alianza.

Estados Unidos no estará solo en el ataque contra Libia para asistir a la población sublevada y frenar la ofensiva de Gadafi contra los rebeldes. Será una acción multilateral que implicará a fuerzas militares de varios países, algunos de los cuales han anunciado esta misma mañana que participarán en la operación. Francia, que que ha auspiciado junto a Reino Unido la resolución que autoriza el uso de la fuerza, ha querido ser coherente y ha anunciado que ayudará en el desarrollo de esa operación militar sin especificar qué aportará al despliegue militar.

La Royal Air Force británica se prepara para contribuir a aplicar la resolución de la ONU. El primer ministro británico, David Cameron, presidirá este viernes una reunión de su gabinete y hará una declaración en la Cámara de los Comunes, han informado fuentes del primer ministro británico.

En cambio Italia ha excluido por el momento la posibilidad de que sus aviones participen en las operaciones, aunque permitirá que se utilicen sus bases militares en el sur del país, informan hoy varios medios italianos, que citan «fuentes cualificadas».

El Gobierno español, por el momento, no participará en el establecimiento de la zona de exclusión en Libia. El secretario de Estado de Asuntos Exteriores e Iberoamericanos, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, ha dicho hoy que aunque se han cumplido los «requisitos básicos» para esa eventual participación española, «ahora el Gobierno tendrá que deliberar» (previsiblemente en el Consejo de Ministros) y «en todo caso acudiría al Parlamento para requerir el respaldo de las fuerzas políticas en caso de que hubiera necesidad de ello».

Catar respalda la operación

La clave, en cualquier caso, es el apoyo árabe a esta intervención. Washington, que tiene dos frentes abiertos -Irak y Afganistán-, no quiere abrir un nuevo foco bélico en solitario. Y la mejor compañía posible sería la de las naciones árabes, para espantar cualquier acusación de injerencia de Occidente en el mundo árabe.

Catar ha anunciado hoy que respalda los esfuerzos internacionales para proteger a los civiles en Libia, pero no ha dejado claro si eso significa que participará en las operaciones militares. La agencia oficial catarí, citando una «fuente oficial», ha anunciado la decisión del país árabe de «participar en los esfuerzos internacionales dirigidos a frenar el baño de sangre y proteger a los civiles en Libia».

Horas después, la Liga Árabe ha aplaudido la resolución de Naciones Unidas y ha matizado que ésta no legitima ninguna invasión de Libia sino que únicamente busca auxiliar a su población. El secretario general de la Liga, Amr Moussa, ha dicho que la hipotética participación de naciones árabes en la imposición de la zona de exclusión tendrá que ser discutida bilateralmente, ya que la Liga Árabe en su resolución de apoyo a tal medida no especifica los pasos a dar por cada Estado. «El objetivo es proteger a civiles en primer lugar, no invadir ni ocupar. La resolución es bastante clara en ese aspecto», ha dicho. «No queremos que ninguna de las partes vaya muy lejos», ha añadido.

Canadá también va a enviar hacia la zona seis aviones CF-18 con el objetivo de participar en el establecimiento de la zona de exclusión aérea, según han anunciado varios medios locales canadienses. Dichas fuentes señalan que se preparan seis aviones de combate CF-18 en la base de Bagotville, en la ciudad de Saguenay, en Quebec, para ser enviados a Libia una vez que el Gobierno del primer ministro canadiense, Stephen Harper, dé la luz verde, previsiblemente hoy.

Noruega ha confirmado que intervendrá militarmente en Libia, según la ministra de Defensa, Grete Faremo. Aunque ha dicho que es pronto para saber cómo, cree que «es razonable enviar medios aéreos», como F-16, según ha informado AFP. Poco después, Dinamarca también ha anunciado que aportará medios.

Alemania se mantiene al margen

La única nota discordante en el Consejo de Seguridad la ha puesto Alemania, que se ha posicionado en el lado de la abstención ya que considera que la nueva resolución conlleva «peligros y riesgos considerabes». «Las tropas germanas no tomarán parte en una operación militar en Libia», ha asegurado esta noche el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle. Una opinión radicalmente distinta a la de Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, quien ha calificado la resolución de «histórica» y se ha comprometido a colaborar con todos los Estados miembros para llevarla adelante. «Dada la crítica situación sobre el terreno, espero una acción inmediata en los relativo a las provisiones de la resolución», afirmó.

Quienes se han puesto manos a la obra han sido Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Brack Obama telefoneó anoche a sus homólogos Nicolas Sarkozy y David Cameron, y los tres mandatarios han acordado coordinar estrechamente los próximos pasos a seguir contra el régimen de Gadafi y seguir trabajando con los socios árabes y otros aliados internacionales para asegurar el cumplimiento de la medida, una resolución que consideran que Libia debe cumplir «inmediatamente», según un comunicado difundido por la Casa Blanca.

El primer ministro británico también ha convocado para este viernes una reunión con su Gabinete y está previsto que luego dé una conferencia de prensa en la que analice la situación libia, según ha declarado una portavoz de su Gobierno. «Nosotros obviamente hemos estado planeando contingencias con el fin de estar preparados para apoyar la resolución. Somos un miembro permanente del Consejo de Seguridad y jugaremos un papel», ha aseverado la portavoz. Reino Unido -que desde el inicio del conflicto mostró su disposición a una posible intervención militar en el país- y Francia han sido los principales impulsores de la resolución que se ha aprobado esta noche tras dos días de intensas reuniones en Nueva York. El ministro de Exteriores británico, William Hague, celebraba la decisión como una medida necesaria «para evitar un mayor derramamiento de sangre y para intentar detener lo que está ocurriendo en términos de ataques a civiles».

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU ha declarado que su país se siente «muy satisfecho» por el resultado de la votación. «Esta resolución debe enviar un mensaje contundente al coronel Gadafi y su régimen de que la violencia debe parar, el asesinato debe parar y el pueblo libio debe ser protegido y tener la oportunidad de expresarse con libertad», ha comunicado Susan Rice. La embajadora no quiso precisar qué medidas está dispuesto a tomar su Gobierno. En cambio, varios senadores influyentes que asistieron el jueves a una reunión en la Casa Blanca adelantaron que es inminente que Estados Unidos emprenda acciones, según ha informado el portal estadounidense Politico. Además de patrullas aéreas sobre suelo libio, los legisladores sugirieron la posibilidad de imponer una «zona de exclusión territorial» para prohibir los movimientos por tierra de las fuerzas leales a Gadafi.

Unos pasos que si acaban derivando hacia una acción militar en suelo libio podrán contar con las bases que dispone en la zona Italia. «Sí, hemos dicho que estamos preparados para hacer eso», ha dicho una fuente del Gobierno italiano a Reuters al ser interrogado sobre el uso de las bases italianas en una eventual intervención en el país árabe. La base de Sigonella, ubicada en la isla de Sicilia y en la que actualmente forma parte de la logística la Sexta Flota de EE UU, es una de las más próximas a Libia, podría ser de gran utilidad. Una decisión que dejaría a un lado el tratado de amistad con Trípoli, firmado en 2008 y que sigue vigente, y que prohíbe a Roma ceder sus bases para un ataque contra el régimen de Gadafi.

El respaldo de la UE

La Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton, y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, también han manifestado su respaldo a la resolución. «Apoyamos plenamente la demanda de la ONU para el fin definitivo de la violencia y de todos los ataques contra y los abusos a los civiles y la búsqueda de una solución a la crisis», han expresado.

Tal y como ha hecho el secretario general de la ONU, ambos dirigentes han destacado el «importante papel» de la Liga Árabe -que el pasado fin de semana pidió que se prohibiese todo vuelo sobre cielo libio- y los socios árabes de la UE. «Su cooperación es esencial y su papel está claramente reconocido por la resolución», añaden. Por último, Ashton y Van Rompuy han señalado que la Unión está preparada «para implementar esta resolución en el marco de su mandato y sus competencias».

Un tanto más efusivo se ha expresado el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek: «Finalmente (la comunidad internacional) ha adoptado una acción concreta para que Gadafi deje de matar a su propio pueblo». «No hay más tiempo que perder para implementar la zona de exclusión aérea», ha sentenciado.

Serias dudas de China

La abstención de China en la votación ha venido motivada por las «serias dudas» en la prohibición de sobrevolar cielo libio. Pero el país, atendiendo a las demandas de los países árabes y africanos, no ha querido bloquear la medida con su negativa, que como miembro permanente del Consejo con derecho a voto podría hacerlo. El portavoz del ministerio de Exteriores del país, Jiang Yu, ha dicho en un comunicado colgado en su página web que han podido más las demandas de los países árabes y otros Gobiernos, así como también su intención de no confrontarse con Estados Unidos, molestos por los continuos desplantes de Gadafi hacia las demandas de la comunidad internacional para cesar la violenta represión sobre los rebeldes. «Nos oponemos a el uso de la fuerza armada en las relaciones internacionales, y tenemos serias reservas en algunos contenidos de la resolución». El comunicado añade que hubiese preferido solucionar la crisis libia con el diálogo y otras medidas pacíficas.

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