Fue la primera persona a la que localizaron los socorristas. Alan Ruschel fue uno de los seis sobrevivientes de la tragedia aérea que vivió el Chapecoense cuando se dirigía a Colombia para jugar el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana. A casi un mes de aquel trágico día, el defensor se ilusiona con el regreso: «Haré de todo para volver a jugar al fútbol».

«Será con mucha paciencia. Calculé tres meses para calcificar la columna y ya pasó uno. Dos meses más para fortalecer la musculatura. Estoy sólo en el comienzo», dijo Ruschel en una conferencia de prensa en Chapecó, en el que representó su primer contacto con el Arena Condá desde el viaje.

Visiblemente emocionado, y entre lágrimas, el jugador declaró: «No existen palabras para contar lo que estoy sintiendo. Es una mezcla grande de sentimientos: una alegría por estar aquí de nuevo pero al mismo tiempo un luto por haber perdido tantos amigos».

«En el momento en que cayó el avión -continuó-, Dios me puso en su regazo y me dijo que tenía más misiones en la tierra, por eso él no me llevó. La única explicación es la de los milagros: el de estar vivo y el de estar andando». Y agregó: «Tenemos que aprender a vivir la vida. Estaba yendo a jugar un partido…uno no sabe si va a volver, no sabe lo que va a pasar en los próximos diez minutos. Eso me queda de lección: aprovechar la vida y hacer el bien. Lo que hicieron conmigo en estos días no tiene explicación: cómo me trataron allá (en Colombia), aquí, lo que los médicos hicieron por mí. No tiene explicación»

Ruschel, de 27 años, reveló también que cambió el asiento que tenía asignado antes del vuelo y que, por eso, se sentó con el arquero Jackson Follmann, otro de los sobrevivientes. «Cuando llegamos a Santa Cruz de la Sierra, antes de subir al avión, Cadu (uno de los directores del Chapecoense, que falleció) pidió que me sentara más adelante. Yo estaba sentado atrás, pero él quería dejar a los periodistas en el fondo», recordó.

«Al principio, no quise moverme. Pero ahí, Follmann me insistió para que me sentase con él. Y ahí dejé mi lugar y fui. Esa es la parte que recuerdo: después, estaba mi esposa Marina hablándome en el hospita», completó, en un relato estremecedor.

Ruschel es uno de los 22 futbolistas que estaban en el vuelo que transportaba a la delegación del Chapecoense a jugar la final de la Copa Sudamericana y que cayó el 28 de noviembre en Colombia, causando 71 muertes. Junto al defensor Neto y a Follmann -a quien le amputaron una pierna-, él sobrevivió a la tragedia, y este viernes recibió el alta.

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