Anticípese a lo que puede depararle el futuro en torno a su salud. Hay enfermedades que, a veces, son heredadas entre familiares cercanos. Sin embargo, existen medidas para
disminuir ese riesgo: un examen médico le indica si usted porta o no el gen que le desarrollará un cáncer de mamas; mantenerse en el peso adecuado es una arma efectiva
contra la diabetes; echar al traste las
dietas estrictas le ayuda a combatir la obesidad…
¡Tómeselas en serio!

Cáncer de mamas
– El riesgo en cifras: El diez por ciento del total de casos de cáncer de seno están relacionados con antecedentes familiares. Las mujeres, cuyas madres u otras parientes cercanas han tenido esta enfermedad, poseen un ocho por ciento más de posibilidades de padecerla.

oLa prevención: Este factor hereditario consiste en la alteración de un cromosoma, el cual se puede detectar a través del examen del BRCA 1 y BRCA 2. Este análisis es posible hacerlo a partir de cualquier edad. Actualmente, Solca y el Laboratorio de Energía Molecular de la Universidad Católica de Guayaquil ya cuentan con los equipos tecnológicos para realizar esta clase de examen y se estima que estarán disponibles al público a partir del próximo año.

Si una mujer resulta ser poseedora de dicho cromosoma, tiene que someterse a controles rigurosos y frecuentes desde temprana edad. «En ella, sí está indicado hacer la mamografía con más anticipación que en una mujer no portadora (lo normal es realizársela a partir de los treinta y cinco años), ya que usualmente desarrollan el cáncer diez años antes que cuándo lo padeció su madre o su hermana», señala el oncólogo Jaime Plaza. «Aparte de las mamografías, a esta mujer se le recomienda sobre todo someterse a la resonancia magnética nuclear. Esto es costoso y se debe realizar en una paciente de alto riesgo con mamas densas, ya que no puede verse bien su tejido en un estudio mamográfico y es posible que algo pase inadvertido…».

Tampoco hay que olvidar el autoexamen mamario. Lo ideal es realizárselo tres o cuatro días después de haber finalizado la menstruación, pues las mamas están menos sensibles en ese momento. Si ya no menstrúa, fije un mismo día todos los meses para examinarse. Al detectar cualquier anormalidad, por ejemplo: una bolita del tamaño de una grosella y un tanto móvil, acuda inmediatamente a su médico. «Muchas veces se quedan calladas, porque temen ser sometidas a una cirugía mutilante», sostiene Plaza. «Pero, actualmente, si el tumor se diagnostica con un diámetro pequeño (que se determina con relación al tamaño del busto), se lleva a cabo una cirugía conservadora; es decir, la mujer no pierde el seno». E incluso aquellas en las que sí hubo que extraerlo, debido a la dimensión del tumor, pueden recuperar esta parte tan característica de la feminidad: «Hay muchas alternativas para reconstruir las mamas con tejidos propios y prótesis, y queda bastante igual».

Nutrición: En las mujeres propensas a padecer cáncer de seno por el factor hereditario, la prevención radica fundamentalmente en los chequeos médicos. Sin embargo, también se sugiere mantener un peso adecuado, llevar una alimentación baja en grasas, evitar el alcohol y no usar la terapia de reemplazo hormonal en la menopausia, pues aumenta el peligro de que aparezca el cáncer. No obstante, el oncólogo Jaime Plaza manifiesta que «la mujer debe estar consciente de que el principal riesgo para padecer esta enfermedad es ser mujer», y ello también va para aquellas que no tienen registros de este mal en su historia familiar.

Epigrafe

Las mujeres que heredan un cáncer de mamas, usualmente desarrollan este mal diez años antes de que cuando lo padeció su madre o hermana

Diabetes
– El riesgo en cifras: Existen dos tipos principales de diabetes y ambos son hereditarios: la diabetes 1 y la diabetes 2. Sin embargo, en la segunda no solo confluyen los factores genéticos, sino también los hábitos de vida, por lo que no es posible determinar en qué medida influye tener parientes cercanos con este trastorno. En cambio, con la diabetes1 sí existen estadísticas que estiman el riesgo de heredarla, pues los antecedentes familiares priman en este mal. De ahí que si un mellizo la padece, su hermano tiene de veinticinco a cincuenta por ciento de posibilidades de sufrirla; entre hermanos no mellizos, este peligro disminuye al seis por ciento, la misma cifra que se calcula cuando el padre es diabético; y si la madre sufre de esta enfermedad, el riesgo es aún menor: el uno por ciento.

oLa prevención: La diabetes 1 por lo general aparece en la adolescencia, mientras que la diabetes 2 comúnmente se presenta a los cuarenta años, pero también pueden aparecer en otras edades. «La diabetes 2 es tan silenciosa que la mitad de las personas, que la padecen, no saben que la tienen», dice el endocrinólogo Daniel Barrezueta. «La 1 no es tan silenciosa. Puede abarcar un periodo de uno o dos años sin manifestarse y después precipitarse en un cuadro agudo». Por ello, las personas propensas a desarrollar diabetes por factores hereditarios, tienen que realizarse regularmente un análisis de sangre para medir su nivel de azúcar, lo que debe hacerse dos horas después de una comida. Entre los síntomas clínicos de la diabetes están la sed excesiva, orinar con mayor frecuencia, tener periodos de visión borrosa y, a veces, vaginitis.

La diabetes 2 está muy vinculada a la gordura y al sedentarismo. «De hecho, un paciente con sobrepeso y sin antecedentes familiares de esta enfermedad posee más posibilidades de desarrollarla que alguien delgado y con parientes diabéticos», explica Barrezueta, quien, en su experiencia como médico, ha visto una mayor presencia de este trastorno en las mujeres «porque hay más obesidad entre ellas, debido a los embarazos». Este especialista también señala que hoy se registra una epidemia de niños gordos, candidatos a esta enfermedad: «Si yo atiendo a unos cien menores obesos, el cinco o siete por ciento posee una característica física que indica que tendrá este mal: la pseudoacantosis nigricans, que es esa apariencia como sucia y negra en la parte posterior del cuello».

oNutrición: La alimentación para prevenir la diabetes únicamente requiere de menúes sanos, que sean bajos en grasa y equilibrados en carbohidratos, que son necesarios para poner a funcionar la maquinaria del cuerpo; además de limitar el consumo de alcohol. Se recomienda tener un peso que no exceda del índice de masa corporal 24, el cual se obtiene dividiendo el peso en kilogramos con la estatura en metros y al cuadrado; ejemplo: 70 kg. / (1.70 m. x 1.70 m.) = 24.22. Si el índice de masa corporal es 24 o menos, el riesgo de desarrollar esta enfermedad es muy bajo, pero si está por encima de 27, dicho peligro es alto.

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