El ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, aseguró que en los últimos 12 meses «se hicieron muchas más obras que en los últimos 50 años» y criticó el «desinterés por problemas de la gente» que existió durante la década del `90.

«Esta obra tiene un profundo significado histórico, político. Su abandono, su condición prácticamente de tapera marcó una etapa en la que el Estado pretendió desentenderse de todos los problemas de la gente», afirmó De Vido en el acto de reinauguración del Puente Nicolás Avellaneda, que une el barrio porteño de La Boca con la Isla Maciel, en el partido de Avellaneda.

Al aludir a administraciones anteriores, De Vido sostuvo que «sólo les importaban aquellas cosas rentables, lo que el mercado indicaba, y muchos de los que hoy se oponen a las profundas reestructuraciones apoyaron las políticas de los `90 y fueron causantes del abandono de la infraestructura».

De Vido estuvo acompañado por el secretario de Turismo, Enrique Meyer; de Transporte, Juan Pablo Schiavi; y el administrador de Vialidad Nacional, Nelson Periotti, entre otros funcionarios.

En su exposición remarcó que «el cruce por este puente, sobre todo el tránsito de personas desde la Isla Maciel a Avellaneda o Buenos Aires, era deplorable, intransitable, la gente tenía que cruzar en botes».

Hizo también una breve referencia histórica del mismo cuando señaló que «este puente es emblemático para el peronismo por el 17 de octubre de l945, cuando lo levantaron para impedir el paso de la gente» y exhortó a los asistentes a que «nunca más sea cerrado. Ni por autoritarismo, ni por abandono».

«El Puente Nicolás Avellaneda fue inaugurado el 5 de octubre de 1940 y desde hace 20 años esta obra emblemática para la ciudad junto con el trasbordador que tiene a su lado, fueron abandonados», dijo a Télam el titular de Vialidad.

Las obras de mejora del Puente, que demandaron una inversión de 94.000.000 de pesos, permitirán otorgar más fluidez a la circulación vehicular y optimizar la vinculación entre el barrio de La Boca, Capital Federal, y Dock Sud, Partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires.

Periotti explicó que la idea es poner al puente dentro del circuito turístico de La Boca y destacó la connotación que tiene para esa comunidad, ya que «en su restauración, Vialidad trabajó con organizaciones sociales de La Boca e Isla Maciel a los efectos de integrar a esa gente que no tenía trabajo».

Contó que con gente de esa comunidad se conformaron dos equipos, de 55 personas, uno de «Limpieza y mantenimiento» y otro para «Seguridad».

«Desde hoy el puente tendrá vigilancia durante las 24 horas, todos los días del año», dijo el funcionario.

Esos trabajadores de seguridad de Vialidad Nacional se suman a los efectivos de la Policía Federal en la tarea de custodiar el puente, que además cuenta con cámaras y una sala de monitoreo en ambos extremos, a cargo de Policía Federal.

Informó que también trabajan en un proyecto para dar contención a los «boteros», que como el puente no era seguro hacían el cruce de la gente de costa a costa.

En el aspecto edilicio comprendieron la instalación de escaleras mecánicas y de ascensores hidráulicos de última generación, que facilitarán la movilización de personas mayores o con capacidades diferentes para acceder a la pasarela superior.

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