El ministro de Agricultura brasileño, Jorge Mendes Ribeiro Filho, dijo a la prensa brasileña que las restricciones de la Argentina están «incomodando mucho» y de «forma visible» a los países del Mercosur.

Las declaraciones fueron realizadas horas antes de viajar a Buenos Aires para reunirse con su par, Norberto Yauhar, con el objetivo de solucionar el conflicto por el freno al ingreso de carne porcina brasileña.

Ambos funcionarios acordaron establecer un sistema de cupos para la importación de pulpa porcina, que se utiliza para elaborar fiambres, y otros productos chacinados. Al término de la reunión, el ministro brasileño se mostró más conciliador y dijo que se «tienen que terminar las rivalidades».

 

En tanto, en Chile, el presidente Sebastián Piñera reclamó a Cristina Kirchner «desactivar cuanto antes» las barreras a las importaciones que sufren empresarios chilenos, según publica el matutino La Nación.

Si bien no lo mencionó con nombre y apellido, Piñera apuntó contra «el método Moreno» de analizar uno por uno los casos de las firmas afectadas, por las demoras que esto produce.

Gestos y pedidos

Entre los mandatarios de Argentina y Chile hubo gestos de amabilidad, un intercambio de sonrisas cuando ingresaron en el Palacio La Moneda y siempre se trataron por sus nombres de pila.

Pero cuando se reunieron por tres horas ante unos escasos funcionarios, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, le reclamó de manera directa y franca a su par de la Argentina, Cristina Kirchner, «desactivar cuanto antes» las trabas a las exportaciones que sufren los empresarios de su país.

 

En este tren de reclamos, Piñera también pidió eliminar el método de Guillermo Moreno de analizar caso por caso las empresas afectadas por las restricciones comerciales para evitar demoras en la Aduana, y avanzar hacia un mecanismo de integración que agilice el comercio de un lado y otro de la Cordillera.

 

Según se supo, no se mencionó con nombre y apellido al secretario de Comercio argentino.

Pero quedó en claro que los planteos de Chile apuntaban a Moreno, y Cristina Kirchner se comprometió a resolver el tema mediante la búsqueda de un mecanismo que redefina la balanza comercial negativa que hoy tienen los chilenos, que supera los US$ 3700 millones en favor de la Argentina.

El mismo compromiso de resolver las asimetrías asumió la jefa del Estado dos horas más tarde en la residencia del embajador argentino, Ginés González García, cuando se reunió ante un reducido grupo de empresarios de la Cámara de Producción y Comercio de Chile.

«Piñera dejó en claro que el método Moreno no resiste más y que hay que buscar la forma de destrabar el freno a las exportaciones chilenas cuanto antes en la Argentina», reflexionó ante el matutino un destacado funcionario del gobierno chileno, que participó de las reuniones de ambos presidentes.

En la práctica, esto significará romper con las negociaciones unilaterales que con cada empresa realiza Moreno, a la hora de sacar barcos con mercaderías varados en la Aduana. Pero tanto la Cancillería argentina como el gobierno de Piñera saben que este esquema deberá ser abordado en forma muy prolija para evitar diferencias con otros países que hoy padecen lo mismo que Chile.

Compromiso presidencial

Uno de los empresarios que estuvo en la reunión con Cristina Kirchner comentó a La Nación que, tras un largo discurso, en el que abundó en cifras y datos, la Presidenta «se comprometió a dar una solución integral del tema de las restricciones a las importaciones».

 

Al entender de varios funcionarios argentinos que estaban en la comitiva oficial, esta respuesta de la Presidenta sería una suerte de devolución de favores por el apoyo que hizo el gobierno de Piñera por la causa Malvinas, cuando decidió acompañar el bloqueo de buques con bandera malvinense en sus puertos.

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