cartoneros278Un grupo de arquitectos españoles intervino en la Plaza de Mayo con cartones, dispuestos creativamente para construir juegos participativos. La iniciativa busca provocar la reflexión de la comunidad respecto del problema de los residuos. 

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Un grupo de arquitectos españoles realizó hoy una intervención en Plaza de Mayo con cartones, dispuestos creativamente para construir juegos participativos, con la finalidad de provocar reflexión de la comunidad respecto del problema de la basura.

El proyecto propone inventar y crear a partir de residuos pero no se agota en eso: avanza, revisa y cuestiona el concepto que para las sociedades de consumo tiene la basura. «En realidad, la basura no existe.

Es basura todo aquello que la gente no quiere. Pero deja de serlo sólo con que haya alguien que sí lo quiera», dijo a Télam Benjamín Castro, egresado de la Universidad Politécnica de Madrid e integrante de un colectivo que trabaja en busca de soluciones sobre este tema. La movida consistió en ocupar el espacio público de la Plaza de Mayo con cientos de cartones que, por su ubicación, los transeúntes debían atravesar, pisar o saltar, lo que los convirtió «en juego y en propuesta de lectura y comunicación».

«La experiencia tiene que ver con la visibilización de la basura, algo que la sociedad, generalmente, trata de ocultar», afirmó Castro. Sobre el piso de la histórica plaza, los organizadores de la iniciativa ubicaron, desde el mediodía, hileras de cajas desarmadas teniendo como punto de partida la Pirámide de Mayo.

Varias personas que llegaron atraídas por la novedosa intervención del espacio público fueron invitadas a participar de los juegos y a reflexionar «sobre la vorágine del consumo» y la exagerada exaltación de «las bondades de lo nuevo».

Un grupo de cartoneros que se acercó a la plaza recibió de manos de los integrantes de Basurama la guía «Cartón y más», confeccionada con material reciclado. La guía ofrece información útil para que los cartoneros puedan acercarse a las cooperativas que actualmente funcionan en la ciudad de Buenos Aires y alrededores.

También reproduce un extracto de la Ley 992, que integra a los recuperadores de residuos reciclables a los servicios de higiene urbana, y de la Ley 1854, de gestión integral de residuos sólidos urbanos «Basura Cero».

La propuesta gráfica aprovecha el cartón de cajas de desecho y fue confeccionada por integrantes de Eloisa Cartonera, una agrupación que funciona en el barrio porteño de La Boca. Junto a los integrantes de Basurama, la agrupación plasmó la idea de una publicación hecha en cartón para cartoneros.

«Yo me llevo varias guías para mí, mis compañeros y mi maestra que está en la marcha y lo hago porque creo que es útil para nosotros», dijo Claudio, un cartonero, señalando la concentración de docentes que reclamaba aumento salarial sobre la Avenida de Mayo, frente a la Jefatura de Gobierno porteña.

Para Rubén Lorenzo, otro integrante de Basurama, «la basura nos define como sociedad: generar una cantidad incontrolada y no saber qué hacer después con ella, valorizar un objeto sólo porque es nuevo y no apreciar la memoria que tienen los objetos cuando se usan, habla de qué tipo de sociedad tenemos». «No somos concientes de la cantidad de basura que generamos, no somos concientes de las consecuencias de comprar en el supermercado y que todo vaya envuelto en envases que se tiran», explicó el joven.

El proyecto Residuos Urbanos Sólidos, que comenzó en Madrid en 2001 y luego se extendió a otras ciudades de España y de América, es apoyado por la Agencia Española de Cooperación Internacional. En esta oportunidad, la iniciativa -que se impulsa desde el Centro Cultural de España en Buenos Aires, Florida 943- trabaja con los recuperadores urbanos y el fenómeno del cartón.

«El cartón es un material con una gran carga simbólica, ofrece la posibilidad muy interesante de desarrollar estructuras y producir objetos», dijo Castro. En este sentido, el arquitecto destacó la experiencia de «El Ceibo», una cooperativa de cartoneros de Palermo que trabaja con la comunidad, alentando que separe los residuos.

«A partir de la separación de materiales aprovechables de los no aprovechables se dignifica el trabajo y se ahorra energía», precisó el integrante del grupo español. Según Castro, hoy en día el negocio de la basura en España está institucionalizado. De modo que lo que acá hace el cartonero de manera informal, allá lo hacen las empresas, aunque en las casas se separa la basura previamente.

«Pero el modelo no es ideal porque la separación está orientada a la industria, que obtiene beneficios de ella y produce otros inconvenientes», aclaró Castro.

(Telam)

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