cinturon1

 

Por R.M.Berdugo

Dicen que cincuenta años no son nada, y precisamente estos son los años que lleva el cinturón de seguridad de tres puntos conviviendo con nosotros. Allá por 1959, Nils Bohlin llevó a Volvo el diseño del este tipo de cinturón basándose en los cinturones utilizados en los aviones.

Desde entonces y con cambios mínimos, teniendo en cuenta los años que lleva utilizándose, sigue considerándose como uno de los elementos de seguridad pasiva más importantes para la protección de los ocupantes. El resto de los dispositivos que ahora equipan nuestros vehículos sólo hacen que complementar la eficacia de éste.

Personalmente no soy capaz de usar un vehículo sin llevarlo correctamente abrochado, ya sea en las plazas delanteras como en las traseras. Este simple gesto hace que me sienta integrado con el vehículo, Es más, ya  mi cerebro tiene completamente automatizado su utilización.

Por suerte puedo contarlo, en una oportunidad, en la década del 70 regresaba desde Mendoza a San Rafael en mi vehículo, se cruzaron unos animales sueltos en la ruta y di cinco tumbos destruyendo el auto en su totalidad, allí comprobé su eficacia,ya que gracias a llevar el cinturon colocado salvé mi vida y comprendo perfectamente su importancia. Tanto que me hace mucha gracia cuando escucho a la gente justificarse diciendo que le oprime o que le incomoda. ¿Incomodar?

El cinturón, permite una total libertad de movimientos si está correctamente ajustado. Y esa sensación de opresión es psicológica. El sentido del tacto como otros de nuestros sentidos, se acaba adaptando a las sensaciones que perduran en el tiempo. Es decir, si tocamos algo frío, al cabo del tiempo no lo sentiremos, o si algo nos toca de forma permanente, tampoco la notaremos con el tiempo. ¿A que no estamos sintiendo constantemente el roce de la piel con nuestro cuerpo? Pues es lo mismo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here