El delantero del Atlético de Madrid anotó dos goles en la victoria de Uruguay (3-0) sobre Sudáfrica. Cerró la cuenta el centrocampista Álvaro Fernández

Se desinfla la euforia en Sudáfrica con su selección. Los ‘bafana bafana’ lograron arrancar un empate en el debut ante México que mantuvo a la afición expectante para el segundo choque ante Uruguay, pero los ‘charrúa’ han hecho añicos la fe sudafricana con un rotundo 3-0 que ha escocido a la parroquia local. Aunque más les ha dolido, parece, la sensación dejada por sus jugadores de que podrían haberse volcado todavía un poco más cuando todavía perdían solo por 0-1.

El gol de Diego Forlán les hizo daño, lógico, pero si alguna vez esa selección puede superar un golpe como ése es en Pretoria, en casa, siendo anfitriones y sintiendo a su país detrás. El delantero del Atlético de Madrid golpeó muy fuerte los corazones de los hinchas con su zapatazo a los 24 minutos, pero decepcionó la falta de bravura con la que reaccionaron en los instantes posteriores los ‘bafana bafana’.

Los de Parreira tuvieron la oportunidad de seguir metidos en el partido hasta muy entrada la segunda parte, pero siguieron más pendientes de defender que de atacar y entonces apareció Luis Suárez en el área para sacarle un penalti y una roja a Khune que finiquitaba el duelo. Forlán no erró desde los once metros y aseguró el triunfo de los suyos. La idea maquinada conjuntamente por el propio ‘Cacha’ y Óscar Washington Tabárez de retrasar la posición de la estrella celeste unos metros para hacer de enganche funcionó de maravilla.

Con uno menos y el partido perdido, los sudafricanos bajaron definitivamente los brazos y acabaron encajando en el tiempo de descuento el 3-0 final, después de un gran control de Luis Suárez que terminó en un pase preciso a la cabeza de Álvaro Pereira, quien a medio metro de la raya solo tuvo que celebrar el tanto. La ventaja adquirida por Uruguay, además, puede ser clave en caso de empate a puntos en la última jornada (mañana tienen que jugar todavía México y Francia).

Se sabía que Uruguay era superior a Sudáfrica y, de hecho, el noventa por ciento de las selecciones que comparecen en el Mundial 2010 son más potentes que los ‘bafana bafana’, pero en lo que ningún equipo, ni el mejor, debería poder ganar a los anfitriones en su casa es en emoción, en lucha, en ganas. Y ahí ha fallado un poco esta noche la selección de Carlos Alberto Parreira. Sin embargo, una carambola todavía puede poner al equipo de la nación del arcoíris en la próxima fase, aunque sería un milagro.

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