No es un tema nuevo, pero hasta ahora no había tenido protagonismo a la hora de las discusiones sobre las nuevas energías que puede explorar y explotar la provincia de Mendoza. Con la declaración por parte del Gobierno de 14 áreas como reservas geotérmicas, estas fuentes alternativas de energía cobran un nuevo impulso y es en Malargüe donde una empresa mendocina y una poderosa empresa binacional, incian las exploraciones.

 

La energía geotérmica aprovecha el vapor que emana desde las capas profundas de la tierra a más de 200º C.

 

El año pasado, el gobierno de Mendoza declaró 100 mil hectáreas como reservas geotérmicas,
distribuidas en 14 áreas donde se han detectado aguas termales, localizadas en Cacheuta, San Rafael, Malargüe, todo el Valle de Uco, Las Heras y Lavalle. De estas áreas, dos reúnen características especiales para la exploración y explotación: Los Molles y el volcán Peteroa, ambos localizados en Malargüe y es en ellas, donde la empresa mendocina Geoenergía Argentina SA junto con Earth Heat, empresa con capitales canadiense-australiana, invertirán 1,5 millones de dólares para iniciar los estudios que permitan la explotación de la energía geotérmica para generar electricidad.

«La explotación de recursos geotérmicos, tiene un impacto pequeño en el ambiente y en esta Mendoza que apuesta al desarrollo, la energía es necesaria para poder lograrlo. Además y como detalle no menos importante, es que esta iniciativa aporta trabajo, baja emisiones contaminantes, mejora el ambiente y refuerza a la débil matriz energética del país, que se sustenta en un 88% en los recursos fósiles», expresa el Ing Marcos Zandomeni, Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Mendoza.

 

La electricidad y el calor de la tierra 

Modelo de estación geotérmica.

Básicamente, se perfora el suelo y se extrae agua caliente. La energía se obtiene haciendo pasar el  vapor de agua a través de una turbina conectada a un generador. La cantidad de megavatios que estas “centrales” pueden generar es variable y depende de lo que se denomina “entalpía” (una magnitud termodinámica).

En relación con la temperatura de las aguas, los recursos geotermales se dividen en tres categorías: alta, media y baja entalpía. En las dos primeras, el gradiente de la tierra varía entre 90° y 150°, por lo que son las que se consideran aptas para la generación eléctrica.

 

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