«Es mi primer tatuaje y me dio miedo», comenzó explicando Lola Bezerra. Es que nunca imaginó que se iba a animar a poner un dibujo sobre su piel.

Así fue como tomó coraje y se tatuó Padre nuestro en la cadera, «justo donde va la tirita de la bombacha», aclaró.

«Lo hice porque yo rezo mucho y porque me tocó perder a dos seres muy queridos en mi vida».

Lola fue acompañada por su novio, y comentó que la experiencia le dolió bastante: «De hecho hasta me bajó la presión». Pero quedó encantada con el resultado final.

«Ahora ya pedí en el teatro que ni me rocen porque duele basante».

 

 

 

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