Ramón Gardea, líder del Frente Organizado de Campesinos, denunció que 50 rarámuris se quitaron la vida en 2011. Según afirmó, estaban desesperados por no poder alimentar a sus hijos. «Se arrojan al barranco», aseguró.

 

México enfrenta la sequía más terrible de su historia.

 

«Las mujeres indígenas cuando llevan cuatro o cinco días sin poder darle de comer a sus hijos, se ponen tristes; y es tanta su tristeza que hasta el 10 de diciembre (de 2011), 50 hombres y mujeres, pensando que no tienen que darle a sus hijos, se arrojaron al barranco», dijo Gardea a una televisora del violento estado de Chihuahua, en el norte de México, donde se ubica la sierra Tarahumara. Ante la falta de alimentos, los indígenas «se avientan al barranco, otros se ahorcan», insistió Gardea.

La sequía, considerada por las autoridades como la peor en la historia moderna de México, provocó la pérdida en la Sierra Tarahumara de 20 mil toneladas de maíz para autoconsumo, según datos del gobierno de Chihuahua. Los indígenas, que tienen como principales actividades económicas la agricultura, la caza, manufactura de cestos y cobijas, además de la explotación forestal.

Según la Coordinadora Estatal de la Tarahumara, el número de familias indígenas que emigran a las zonas urbanas ante la falta de empleo, creció exponencialmente en los últimos cinco años. Van a Cuauhtémoc, Delicias, Madera, Ciudad Juárez y Chihuahua. El coordinador estatal de la Tarahumara, Jesús Velázquez Rodríguez, informó que los municipios que más han resentido la emigración de indígenas son Guachochi, Batopilas, Urique y Madera.

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