Un reality destapa la polémica sobre el poliamor. Cómo viven las parejas argentinas cuando «son más de dos». ¿Se puede formar una familia?

La mezcla de amor, morbo y fantasías que genera la poligamia hizo que la televisión se valiera en más de una oportunidad del tema para atraer a la audiencia y aumentar el rating. Esta vez, los productores de la cadena norteamericana TLC decidieron ir más allá y están por estrenar «Sister Wives» (Esposas Hermanas), el primer reality show que mostrará abiertamente a un hombre y su relación polígama con cuatro mujeres – tres esposas y una nueva novia – y los trece hijos que viven con ellos.

Se trata de siete episodios sobre la vida del empresario de Utah, Kody Brown, cuyas mujeres aseguran sin dudar: «Somos normales».

«Algunos dicen: ‘¿cómo te sentís cuando él se va con alguna de las otras tres y vos sabés que van a tener sexo?’ Bueno, ¡más vale que lo hagan!», dice una de ellas, sin pudores.

Este tipo de relaciones no es nuevo. Sin embargo, entre la variada gama de relaciones amorosas y sexuales, la poligamia es una de las que más se ocultan: es difícil que una pareja de más de dos se identifique como tal. No obstante, Internet y las redes sociales son una forma solapada de salir a la luz.

En redes como Facebook existen grupos en donde se enseñan y explican los principios del llamado poliamor, y cómo superar los prejuicios de quienes ven a los poliamorosos como bichos raros.

También foros y grupos de internet invitan a conocer estas «nuevas» parejas, como también historias apasionadas de amores compartidos y, algunas veces, multitudinarios.

En sitios como «poliamor.ning.com» se pueden encontrar verdaderas novelas relatadas por sus protagonistas: «Tenemos 35 y 30 años y estamos casados hace casi 6. Hemos tenido experiencias con otras personas (ambos somos bisexuales), pero no nos llena el hecho de no relacionarnos afectivamente y, por suerte, hemos conocido a dos personas con las cuales (con cada una en su momento) hemos tenido una relación de tres muy intensa… sobretodo en lo afectivo. Incluso, en una de las oportunidades convivimos juntos varios meses», publicaron R y N.

Solledad, tal su seudónimo virtual, también publicó su historia: «Somos de Buenos Aires, ambos bisexuales, hace diez años casados y estamos en una relación poliamorosa con una chica. Escasos de experiencia, recién empezamos a vivir esto que es muy intenso y no hay nadie con quien charlarlo o pedirle algun consejo».

La única característica común en las parejas poliamorosas (y casi el único requisito también) es la mente abierta y la sinceridad entre los conyuges. «Al principio estábamos confundidos, pensábamos que la idea del harem era buena», explican Clau y Brus en la web. «Convivimos felizmente hace más de 6 años… así que nos conocemos muy bien. Tenemos 29 y 26 años. Hace ya bastante tiempo empezamos a tener la fantasía de sumar una mujer a nuestra cama. Pasamos de la fantasía a la realidad y fue un buena experiencia. Pero había algo que nos faltaba: nos sentíamos vacios en algún aspecto. Hablando mucho sobre el tema, nos dimos cuenta que en realidad nos gustaría sumar una mujer a nuestra vida, no sólo a la cama».


Qué dicen los expertos

«Esto está lejos de ser considerado una perversión», afirma Enrique Fernández Conti, Vicepresidente del Colegio de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires. «Lo que surge como distinto suele ser catalogado como anormal en cuanto a la pauta aceptada, pero – por el contrario – la poligamia depende de pautas culturales de sectores sociales en los que no está mal visto como forma de familia», aclara.

«En el principio de la humanidad, respondía a una necesidad, por la cantidad de mujeres que había respecto de los hombres para reproducirse», explica también. En la actualidad, incluso en nuestro país, hay personas que no rechazan que haya alguien más dentro de la familia, además de la esposa, «que juegue el rol de consorte».

«Hay un proceso profundo de cambio con respecto a los grupos familiares, que hoy pueden ser monoparentales o con padres del mismo sexo. Cada vez hay más libertad en estos planteos y se aceptan cosas que antes no. En este sentido, la poligamia va a empezar a ser menos llamativa», anticipa Fernández Conti.

Y agrega: «Estos cambios se aprueban en la medida en que se hacen necesarios para algunos grupos de personas. Hace algunos años, era imposible que existiera el matrimonio homosexual y hoy se volvió ley. Si bien no va a haber una factibilidad inmediata, es muy arriesgado ponerle el rótulo de ‘imposible’ a la legalización de la poligamia», advierte.

En este sentido, tampoco se descarta un avance de la poliandría – una mujer con varios maridos -, ya que «las pautas machistas dentro de la sociedad occidental se siguen replanteando».

La antropóloga Lucía Peyrano comparte esta visión al sostener que «no es descabellado que se piense en una legalización futura de estas relaciones, porque la sociedad va cambiando. Pero tiene que darse una apertura mental que inicie un largo proceso, para que termine por institucionalizarse».

La especialista tampoco concibe al poliamor como una práctica perversa, sino que «es un sistema más amplio de parentesco. El matrimonio monógamo es producto del capitalismo, que concibe un hogar con el padre que trabaja y la madre que cría a los hijos», destaca.

Al mismo tiempo, la globalización favorecería a la aparición de más casos de poligamia, porque permite a la gente «tener mucho más contacto con la civilización de oriente», en donde este tipo de relaciones son más que comunes.

Por otro lado, se debe diferenciar a los polígamos de los swingers. «Eso tiene que ver con una apertura sexual más que con una concepción de la familia», aclara Peyrano.


De la TV a la realidad

El caso más representativo de poliamor en la ficción es el de la serie de HBO «Big Love» que, estrenada en 2006 y protagonizada por Bill Paxton, relata la odisea de un hombre mormón que vive en las afueras de Salt Lake City, en Utah, con sus tres esposas.

El estado en cuestión es la meca de la religión mormona y de la poligamia en Norteamérica: cerca del 70 por ciento de la población pertenece a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y, a pesar de que la ley local no permite los matrimonios múltiples, el imaginario colectivo los tiene como punto de referencia cada vez que se habla del tema.

En el ámbito de nuestro país, nadie puede olvidar a Juan Carlos López, el remisero de la localidad misionera de San Vicente que se hizo conocido en 2008 cuando fue al programa de Susana Giménez a contar que convivía con las bellas gemelas Liliana y Marisa Kuegler. «Nuestro pueblo nos acepta muy bien. Dormimos en una cama súper grande», le confesó el trío a la diva de los teléfonos.

Pero parece que la presión fue demasiada para el hombre y, en marzo de este año, se supo que debió ser internado en una clínica psiquiátrica de Oberá por un trastorno nervioso.
Fuente: 24con

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