Los cuartos de final de la Champions League comenzaron con el partido del defensor de la corona. En la fría Alemania, Barcelona debió medirse ante Bayer Leverkusen. Los teutones, conscientes de las diferencias existentes entre unos y otros, salieron prontos a refugiarse. Así los encontraron los cuarenta y cinco minutos iniciales. La intención era pasarse la pelota entre los hombres de camiseta negra y roja para impedirle a los catalanes ejercer su predominio. Sin embargo, se sabe, si no la característica principal del Barça es saber esperar. Pacientes.

Cuando consiguen hacerse del balón se encargan de que gire, no desperdician ningún recoveco de los casi 110 metros de largo por 60 de ancho. Y juegan sabiendo que no faltará oportunidad para abrir el marcador. En este caso, 40 minutos tardó en llegar la primera situación clara. Finalizaba el primer tiempo cuando Lio Messi consiguió la pelota tras anticipar a la defensa local en el círculo central y, con la frente en alto, vio acelerar a Alexis Sánchez y se la entregó redonda, sobre el borde del área, para que controle y defina. El chileno estuvo a la altura: 1 0 para Barcelona antes de partir al vestuario.

La segunda etapa, con la desventaja en el marcador, obligó al dueño de casa a no ser tan conservador como durante el transcurso de la fase inicial. El Bayer se adelantó unos metros con el fin de presionar directamente la prolija salida de la defensa. Así encontró, antes de los diez minutos, el empate. El sector izquierdo que compartieron Piqué y Abidal no se mostró del todo preciso cuando fueron atacados con intensidad. Desde allí partió un centro al segundo palo que Kadlec cabeceó tras ganarle en el salto a Dani Alves para igualar la chapa.

Desde entonces, hubo un solo equipo en cancha, como habitualmente se dice. El blaugrana, hoy vestido de verde, se hizo cargo de todas las acciones. El desarrollo corrió por cuenta de Barça, y principalmente del tándem Lio Messi-Alexis Sánchez. El argentino en su versión de pasador, mientras que el trasandino se mostró intratable en los últimos metros.

De sus pies llegó el segundo, que a la postre resultó definitivo ya que ninguno de los otros embates catalanes pudo terminar en gol aunque bien hubiera correspondido. Otra vez un pase frontal, aunque esta vez de rastrón, encontró a Sánchez, que a la corrida despatarró al arquero rival para definir a al arco vacío, sin ningún tipo de resistencia.

Sólo quedo tiempo para la justicia. En el 2 a 1, Barcelona era justo ganador pero faltaba el tanto de La Pulga. El delantero argentino había sido responsable de la apertura del marcador, luego brilló en el juego, y se merecía decorar la cifra. Así lo entendió Dani Alves que, prácticamente en tiempo cumplido, entró al área y le cedió la pelota para que Lio definiera al gol. Al tercero de Barcelona en el 3 a 1 en Alemania ante Bayer Leverkusen, en el partido de ida de los octavos de final de la Champions League. Una serie que, parece, no precisa revancha.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here