AzafataEl perrito conoció a su nueva dueña en un hotel de Puerto Madero, donde pacientemente la esperaba. Ahora se mudó con ella a Alemania y cambió su vida.

Acostumbrado a las calles, Rubio no era un perro domesticado. «No se dejaba agarrar, era esquivo», cuenta Rota. «Cuando Olivia nos contacta, nosotros le decimos: ‘mirá que no se deja agarrar’. Y ella nos responde: ‘pero yo lo agarro, lo toco, lo acaricio’. Entonces, había que probar. Fuimos, la conocimos a Olivia y juntos lo llevamos a una veterinaria», relata. En ese momento, la azafata quería amadrinarlo.

La nueva vida de Rubio, el perro callejero adoptado por una azafata alemana (Facebook).

La nueva vida de Rubio, el perro callejero adoptado por una azafata alemana (Facebook).

Después un muchacho de Buenos Aires, llamado Nicolás, quiso adoptarlo pero fue imposible porque tenía un gato que no lo aceptó. «Ahí Olivia nos dice de adoptar. Nosotros somos bastante meticulosos con el proceso de adopción, damos muchas vueltas. En este caso, dijimos: ‘sí, totalmente’. Vimos la relación de ellos dos y la interacción. Claramente era un sí», describe Rota.

En ese momento, ella estaba en Alemania. Le pidió a la asociación que le averigüe cómo se lo podía llevar a su país. «Hay que hacer  todo un procedimiento, llenar papeles con SENASA, chequear al perro, validar la vacunación. Se pudo resolver en 20 días y finalmente viajó. Se fue a Frankfurt y el novio de Olivia lo fue a buscar al aeropuerto», detalla Rota.

La nueva vida de Rubio en Alemania (Facebook).

La nueva vida de Rubio en Alemania (Facebook).

Adoptá. Cambiá una vida».

Fuente: Clarín

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