La verdadera misión del polo de producción tecnológica en Tierra del Fuego. Objetivos y alcances.Ahorro de divisas y generación de empleo local.

El domingo se presentó un informe en el programa ‘Periodismo para todos’, que conduce Jorge Lanata, donde se intentó sostener la premisa de que los productos electrónicos denominados “argentinos”, son solamente ensamblados en el país y, casi en su totalidad, se importan de China.

Como primera medida debemos analizar conceptualmente las afirmaciones sostenidas en el programa. ¿Qué significa fabricar?. Según la RAE, la acepción mas importante es «Producir objetos en serie, generalmente por medios mecánicos». En este caso el objeto es el producto terminado, o sea lo que sale de la fabrica. Según esta visión, el «objeto», por ejemplo un teléfono, que se produce en serie por medios mecanicos, es igual a decir que se fabrica.

Justamente para entender este punto es que retomamos un testimonio de Hugo Bonifacini, Gerente de Relaciones Gubernamentales e Institucionales de la empresa Brightsta:

Yo te voy a decir qué hacemos, y quizás lleguemos a la conclusión. Hoy el proceso productivo de celulares tiene una serie de pasos y requisitos que se exigen y son auditados constantemente por autoridades locales y nacionales –de hecho existen organismos de control que se dedican a eso-, y que si uno no los cumple no podemos obtener el certificado que nos permita llevar los productos a los grandes centros de consumo.

Todo ese proceso demanda no sólo pasos de ensamble, sino que tiene requisitos de agregados de productos que deben ser nacionales, y que llevan a un producto final que uno podría decir que no es un mero ensamble.

Como referencia, te cuento que tenemos la obligación por ley –y de hecho sentimos que así tiene que ser- que todo lo que sea packaging, etiquetas, bolsas, cajas, bandejas y todo lo que haga al embalaje final debe ser de origen nacional. Todo lo que hoy se pueda fabricar en Argentina, el proceso de celulares lo está incluyendo. Es una de las pocas actividades en el país que hace esto.

Si vamos a la producción, parte de lo que recibimos es 100% argentino y está generando trabajo a gente que produce una caja, por ejemplo, a partir de la pulpa. Yo me considero parte de esa cadena que es de producción, y no de ensamble.

Y cuando traemos los materiales que son realmente importados, se compra lo que no se produce en Argentina. Por ejemplo, Argentina no produce pantallas de LCD o una Super AMOLED. No producimos los componentes de una placa, como tampoco la cámara que lleva un celular.

Argentina no es especialista en esa producción, pero sí es especialista en otras y a esas las estamos incorporando.

Pero eso que compramos afuera, es lo mismo que compra todo el mundo. Porque no existen cientos de fábricas en el mundo que se dediquen a producir esos componentes que te mencioné.

Tomemos un auricular manos libres como ejemplo. Hay 2 o 3 fábricas en el mundo que producen cientos de millones de unidades para las diferentes marcas y sólo ellos son los que se dedican a distribuir eso.

Pasemos a pantallas de LCD. Yo vengo de una industria Holandesa que se dedicaba a producir televisores, y los fabricantes de las pantallas LCD eran solamente dos a nivel mundial, y de ahí se abastecía para todo el mundo.

En resumen, el material que yo recibo para fabricar es el mismo que recibe la fábrica de la zona franca de Manaos, o los de México en la famosa maquila o los que usa la propia BlackBerry en Canadá. Es el mismo proveedor, y en muchos casos el único, que nos abastece a todos.

Y otro detalle importante. Muchos dicen, ¿pero no pueden aunque sea fabricar la tapa del BlackBerry? Pero, ¿cuánto es la vida útil en el mercado de un teléfono? ¿Seis o siete meses, como mucho? ¿Y cuál es el volumen que tenemos que producir para el mercado local? Supongamos 20.000 unidades mientras dure en el mercado.

El problema es que los diferentes modelos no repiten la misma tapa, todas son diferentes. Y es imposible para una empresa local armar una tapa, con todo lo que implica en diseño, moldes y aprobación, más la matriz de aluminio que cuesta unos 400.000 dólares, para que se emplee en sólo 20.000 teléfonos y luego descartarla. ¿Cómo amortizarías eso? ¡Tendríamos que vender el teléfono más caro del mundo!

El dinamismo que tiene este rubro, con empresas que pelean por quién lanza lo mejor y antes, hace imposible amortizar cosas como esas.

Con es testimonio queda en claro que la industria tecnológica mantiene un fuerte dinamismo ya que la necesidad de insumos es muy variada y muy compleja. Además es importante remarcar no solamente la idea de que el «ensamble» también es «fabricación» sino que además el polo tecnológico de Tierra del Fuego tiene otros dos objetivos centrales. Por un lado el «ahorro de divisas» y por el otro «la generación de empleo local». Para ello publicamos a continuación un artículo del 2010 en donde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner destaca lo valioso de la inyección productiva en el sur:

El 15 de marzo, este modelo de producción basado en la Patagonia fue resaltado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien destacó los beneficios inmediatos de la ley de promoción industrial. «El país puede ahorrar en esta primera etapa divisas por 300 a 350 millones de dólares, y recuperar 2.000 puestos de trabajo», afirmó.

 

Al inaugurar en Ushuaia el Gasoducto Transmagallánico, la jefa de Estado mostró el primer un celular de la compañía Nextel «industria argentina», que esa firma le regaló recientemente, y también un Samsung, ambos desarrollados en Tierra del Fuego.

«Esta es la prueba de lo que puede hacerse en Argentina cuando hay decisión política, y avanzamos contra viento y marea, contra intereses contrarios a la industria y el trabajo nacionales», afirmó, en referencia a una movida de los detractores de la reforma fiscal, que calificaron a estos cambios como «impuestazo tecnológico».

«Fue una batalla desigual, en la que los medios bombardearon la ley diciendo que iba a profundizar la brecha digital tecnológica entre pobres y ricos, que los pobres iban a dejar de comprar celulares y notebooks», recordó. Sin embargo, destacó que «sucedió exactamente lo contrario, aumentó el número de celulares vendidos a cerca de 50 millones, en un país de 40 millones de habitantes, y esto se debe a la posibilidad de fabricación que hemos conseguido para Tierra del Fuego lo que implicará que el país se ahorre entre 300 y 350 millones de dólares en la importación de estos productos que ahora se fabrican aquí, en esta provincia».

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