Azúcar, aceite, leche en polvo, quesos, galletitas y fideos, acusan problemas de stock en el granero del mundo. La tendencia podría agravarse. Desde las cámaras y asociaciones confirman la falta de algunos alimentos en góndolas. ¿A quiénes apuntan los supermercadistas? Los faltantes, caso por caso

El mote de granero del mundo tambalea cada vez con mayor frecuencia al momento de hablar de la disponibilidad de algunos alimentos en la Argentina. Sucede que, a los conflictos originados por el precio y el stock de determinados cortes de carne, ahora se sumó la preocupante ausencia de una batería de comestibles en góndolas de super e hipermercados de Capital Federal y el interior del país.
Azúcar, aceite, leche en polvo, quesos, pan lactal, fideos, galletitas y manteca son algunos de los productos que no sólo ya no se consiguen en abundancia, sino que además en muchos establecimientos se comercializan de manera racionada.

Al momento de evaluar los factores que mejor explican este presente en las góndolas argentinas, tanto los supermercados como las principales cámaras del sector y las asociaciones de consumidores dan cuenta de dos causales íntegramente relacionadas.

El primero de ellos: que los proveedores de, por ejemplo, azúcar y harinas comenzaron a acopiar productos desde hace ya un tiempo a esta parte, a fin de promover el aumento de precios de las marcas del segmento.

El segundo, que este acopio, con el consiguiente incremento en los valores que originaría la medida en el mediano plazo, permitirá a ingenios, molinos y aceiteras compensar las subas salariales por encima del 25% que debieron aplicar muchas de estas compañías en lo que va del año.

A la par de esto, también cobra relevancia el peso de factores externos, como la sequía y posterior abundancia de lluvia, que aquejó al centro y norte del país durante 2009, algo que es enarbolado por las principales empresas azucareras para justificar un faltante que se agudiza semana a semana.

“El efecto del clima es un factor al que los ingenios apelan para explicar la situación. Pero la realidad es que el azúcar falta y, en un punto, sospechamos que tiene que ver con que a las empresas les conviene más exportar o vender fuera del formato tradicional que comercializar el paquete que conocemos”, comentó a iProfesional.com Ricardo Cáceres, presidente de la Cámara Argentina de Supermercados.

En sintonía con sus dichos, Miguel Calvete, secretario general de la Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos (Casrech), una entidad que nuclea a 1.588 establecimientos asiáticos sólo en Capital Federal, sostuvo que “en el caso del azúcar, hay especulación”.

“El precio del azúcar en paquete está regulado por el Gobierno, entonces los ingenios prefieren venderlo a granel, o sea sin envasar, para evitar los controles y así obtener una mayor rentabilidad”, indicó a iProfesional.com.

Calvete es, precisamente, uno de los representantes del sector supermercadista que también destaca la incidencia de las subas salariales en la estrategia comercial de los proveedores.

“La especulación también se da por ese lado. Se traslada el peso del aumento de sueldo al valor final del producto. Entonces, se almacena hasta que la falta del mismo, por una simple ley de la economía, provoca un incremento en la góndola”, señaló.

Por estos días, el azúcar escasea en góndolas de cadenas como Disco y, según pudo saber iProfesional.com, se comercializa bajo un tope máximo de dos paquetes por persona en autoservicios y comercios de Capital Federal y el interior de la Argentina. Walmart es otra de las cadenas que está implementando una medida similar.

“Además de racionar la venta, los supermercados también aplicaron subas muy fuertes. Hace menos de tres meses, el kilo de azúcar no superaba los $2,80, mientras que hoy en muchos hipermercados de Buenos Aires se ofrece a 4,50 pesos”, alertó a iProfesional.com Susana Andrada, titular del Centro de Educación del Consumidor (CEC).

Cuestión aceitosa
En el caso del aceite, Cáceres, de la Cámara Argentina de Supermercados, comentó que el faltante se extiende desde la zona de Cuyo hasta Buenos Aires.

“Por supuesto, en este caso tampoco se dan grandes explicaciones a los comercios. Simplemente se comenta que el abastecimiento es normal, cuando en realidad la falta en las góndolas es evidente”, aseguró.

“Para los asociados de nuestra cámara, la conclusión más fuerte es que aquí también hay un interés por colocar mayor producción aceitera en el exterior. No tendría por qué faltar el aceite, pero tampoco se dan respuestas respecto de a qué responde la baja en la entrega del producto”, agregó.

Calvete, de Casrech, señaló que “el retraimiento en la disponibilidad se percibe en la poca cantidad que se entrega”. “Supuestamente, las aceiteras enfrentan numerosos conflictos por el tema de las paritarias. Según ellas, hay un permanente inconveniente gremial. Pero lo real es que aquí también hay un poco de especulación”, destacó.

Además del aceite, lácteos como los quesos Mar del Plata (también conocido como cuartirolo), por salut, y sardo, así como la manteca y la leche en polvo, también escasean -al menos de algunas marcas- en las heladeras y estanterías de los supermercados.

“Desde hace ya dos meses que comenzamos a notar este achique en la oferta. Por supuesto, la misma ausencia generó fuertes aumentos de precios. Algunos de los representantes de hipermercados con los que hablamos nos transmitieron que, detrás de esta movida, está el acopio, la especulación, y el interés por subir los precios”, enfatizó Andrada, del CEC.

En cuanto a la leche, en Casrech señalaron que “no hay inconvenientes con el fluido, pero sí una menor oferta en el producto en polvo”.

“En ese caso, nos transmitieron que la baja es por un conflicto que enfrenta a tamberos y productores lácteos. Tampoco están muy claras las causas”, confesó Calvete.

Pollo y galletitas
La escasa disponibilidad de carne de pollo, como sucediera hasta hace muy poco con ciertos productos vacunos, también genera preocupación en las heladeras de los hiper y supermercados.

“No sólo no hay un gran stock, sino que además ha pasado como con el cerdo: se aumentó mucho el precio del pollo”, comentó Calvete, de Casrech.

Esta baja en lo referente a productos avícolas, según pudo comprobar iProfesional.com, ya es palpable en las ofertas –cada vez más acotadas– que publicitan semana a semana cadenas como Coto.

El mencionado componente gremial, en tanto, surge como un factor clave al momento de abordar otra gama de comestibles hoy con presencia muy escasa en comercios y kioscos: las galletitas.

El conflicto que bloquea la planta de Arcor en Arroyito, Córdoba, desde hace semanas, ha derivado en el incumplimiento de compromisos de exportación y ascendentes problemas de abastecimiento a nivel interno.

“Los inconvenientes van en aumento. Las pérdidas son millonarias para la compañía”, aseguró un vocero de la alimenticia.

Por estos días, Arcor posee en toda la Argentina alrededor de 200.000 puntos de venta que, por estas horas, reciben mercadería de manera acotada. La toma de la planta de Kraft, días atrás, también repercutió en el faltante de galletitas, alfajores y otros productos similares que hoy exhiben los supermercados.

Los principales faltantes, caso por caso
Los comestibles que hoy escasean en las góndolas del país, y las potenciales causas que explican este faltante, pueden dividirse de la siguiente manera:

Azúcar: La mala zafra del año pasado complicó la disponibilidad del producto en paquete. De los 2,2 millones de toneladas que produce el país, el 25% se exporta, otro tanto se vende al público y la otra mitad, lo consume la industria. Con buenos precios a nivel internacional, ingenios de envergadura como Tabacal, Ledesma y Atanor, priorizan el mercado externo, que paga mejor.
Pollo: Bajó el stock que entregan frigoríficos y avícolas. Los supermercados hablan de especulación a nivel precios, mientras que los productores alegan que la disponibilidad se vio resentida por un aumento en la demanda de este tipo de carne.
Harinas y arroz: Hay faltante de fideos, y determinadas marcas de arroz casi no tienen presencia en las góndolas. Además, se esperan complicaciones para los próximos meses dado que la cosecha de trigo 2009-2010 fue la peor en 100 años, con cifras que apenas alcanzarán para abastecer el consumo interno. De este modo, los supermercados prevén que los molinos recortarán la producción de harinas y todos sus derivados.

Aceites: En su momento se acordó con las aceiteras un precio minorista, que entregan un cupo mensual a cada centro de ventas. A veces hay atrasos, o no se reponen las botellas de litro y medio, que son las más demandadas. Los supermercados denuncian que las aceiteras privilegian el mercado internacional por sobre el nacional.
Lácteos: Se advierte la falta de leche en polvo, manteca, y diversas variedades de quesos. Los protagonistas del sector señalan que este faltante es “temporal”, y que comenzará a menguar a medida que se achiquen las diferencias que hoy enfrentan a tamberos y productores lácteos en el interior del país.
A este complejo panorama, puesto de manifiesto por las distintas cámaras empresarias y asociaciones de consumidores, se suma la polémica prohibición de importar alimentos impuesta por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

En definitiva, artículos nacionales que no llegan a las góndolas e importados que encuentran dificultades para cruzar la frontera, no hacen más que complicar los bolsillos de gran parte de la sociedad, que además debe lidiar a diario con la elevada inflación.

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