Este lunes Estados Unidos y los países europeos intensificaron sus demandas a Rusia y China para que dejen de impedir que el Consejo de Seguridad de la ONU actúe contra el gobierno sirio y su represión brutal de las protestas.

Saliendo al paso a estos llamados, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, acusó a Occidente de emplear «recetas riesgosas» para cambiar la situación en Siria, «engañando» a la opinión pública y «manipulando» al Consejo de Seguridad.

Lavrov dijo ante el Consejo que las sanciones unilaterales, enfocadas en un «cambio de régimen» y alentando a la oposición siria es «una receta riesgosa de ingeniería geopolítica que sólo puede desembocar en un agravamiento del conflicto».

«Los ultimátums no funcionarán», dijo a la prensa para mostrar su molestia ante la presión de sus socios. «Vamos a tratar de respetar las respectivas posiciones».

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