No le ridiculices. Los niños se sienten realmente inseguros y necesitados de cariño y comprensión. Si tu hijo se muestra temeroso ante cualquier situación nunca le ridiculices ni le llames cobarde o infantil. Esto no le ayudará en absoluto.

No le obligues a afrontar su miedo en solitario. Muchas veces encontramos adultos que pretenden ayudar a superar los temores de los niños obligándoles a enfrentarse a ellos en solitario. Este es otro tremendo error. Nunca obligues a tu hijo a entrar a oscuras en su dormitorio si no quiere hacerlo. Provocarás un aumento de su ansiedad y contribuirás a alargar ese miedo e incluso a perpetuarlo. Además el sentimiento de no ser capaz de afrontar la situación no le dejará sentirse orgulloso de sí mismo.

Tampoco le des demasiada importancia. Si cada vez que veis un perro te interpones entre tu hijo y el animal e insistes en que tu le defenderás, el niño acabará pensando que todos los perros son realmente peligrosos y no podrá superar su miedo.

No lo ignores. Si por el contrario ignoras por completo sus temores se sentirá perdido y solo. No encontrará la forma de enfrentarse con el problema y percibirá por tu parte desinterés y falta de cariño.

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