Lucio Alvarez sigue haciendo historia con su Toyota y la escribe como la tradición del Dakar manda, con la épica como condimento insustituible.

El mendocino venia de sufrir un grave accidente llegando a Arica, que casi lo deja al margen del Dakar.

 

El mendocino no sabía si seguiría corriendo, ya que su auto había quedado en pésimas condiciones tras el accidente sufrido en la jornada anterior. Sin embargo, no sólo continuó su travesía, sino que terminó décimo en la 11ª etapa, que unió la localidad chilena de Arica y la peruana de Arequipa. Así, se ubicó sexto en la general y está consiguiendo el mejor resultado de un argentino en autos en la historia del rally.

 

 

Alvarez había caído el miércoles por un barranco de diez metros tras chocar con una piedra. “Si arriba hay cielo, es porque abajo hay tierra. Entonces estamos derechos y podemos seguir”, fue lo primero dijo Ronnie Grave, copiloto de Alvarez, una vez que la camioneta paró de dar vueltas. El auto sufrió severos daños en la carrocería, pero el trabajo incesante de los técnicos, que utilizaron partes de la camioneta de Orly Terranova como repuesto (abandonó luego del cuarto tramo), le permitió dejar Chile y llegar a Perú. De esta manera, Alvarez marcha sexto en la general que sigue liderando el francés Stephane Peterhansel (Mini), también vencedor de la etapa, con 22m49s de ventaja sobre el español Nani Roma (Mini).

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